martes, 9 de julio de 2013

'El rostro de la maldad' de Julián Sánchez: a medio camino de la genial 'El anticuario' y la decepcionante 'El rostro de la maldad'

   
Tenía una deuda pendiente con Julián Sánchez tras maravillarme con 'El anticuario' y decepcionarme con 'La voz de los muertos'. Por eso, 'El rostro de la maldad', la segunda novela protagonizada por el inspector David Ossa Planells, poseedor de poderes extrasensoriales, se ha quedado a mitad de camino de las anteriores obras.

    La novela comienza con fuerza y originalidad. Narra una venganza de un especie de 'Fantasma de la Ópera' 'de la terra' que se mueve por las alcantarillas de Barcelona. La acción es trepidante y los espacios descritos de la ciudad condal ayudan a crear una atmósfera de tensión, de auténtica serie negra.

    Sin embargo, el autor sigue fallando en los diálogos, sobre todo en los que reflejan la relación entre Ossa, su nueva ayudante la subinspectora Estela Bolea, su antes subordinado y ahora jefe, Joan Rodríguez, y su novieta, entre extraña y estrafalaria, Julia Martín Gispert.
 
    Y es que en muchas ocasiones parece que, en vez de hablar cuatro personajes, lo haga uno solo siendo la misma voz en cada uno de ellos, lo que reduce credibilidad y atractivo a la acción descrita.

    Las dos terceras primeras partes de la novela se leen con fruición, pero el desenlace es poco realista, tal vez demasiado apresurado en su conclusión y con una interrelación entre los personajes que no llega a cuajar. Todo es como muy precipitado.