domingo, 17 de noviembre de 2013

'Ley Garrote', de Joaquín Guerrero-Casasola: brutal

 
    
    "Ya no se puede salir a la calle sin tener un rosario en la cartera y una pistola para darnos de tiros con algún cabrón ratero".

    Esa es la filosofía, llana y directa, de Gil Baleares, hijo del policía corrupto y chingón 'Perro' Baleares, un huelebraguetas, expolicía judicial en México DF, apaleado, puteado, machacado, pero triunfante... o algo parecido.

La novela, vibrante e intensa, se puede comparar con las mejores de Élmer Mendoza y con la obra cumbre de Don Winslow: 'El poder del perro'.

    "Sintonicé a un locutor de voz pastosa que se las daba de filósofo nocturno, pero que a mí me parecía un reverendo idiota. Aseguraba que la vida sería mejor si nos diéramos cuenta de que todos somos hermanos, dijo un poema cursi de optimistas, acompañado por música de fondo: escucha hermano, la canción de la alegría. Nada nuevo bajo el Sol, la misma mierda barata de los que hablan como si Dios fuera su copiloto".

    Gil Baleares debe investigar el secuestro de la hija adolescente de un empresario del dulce. Entre medias se cruza con policías corruptos, narcos, acosadores, putos, pervertidos... y la Ley Garrote, una tortura para nada hecha para los machotes chingones...

    "Apagué la radio en cuanto el locutor dijo: y ahora esta canción que nos pregunta, amigos desvelados, ¿de qué color es el viento?, ¿de qué color, de qué color? Mierda. El viento no tiene color, el viento es delicioso cuando sales de una bronca y duro cuando te sientes muerto, tirado en el asfalto. Eso es todo. Derechos reservados de esta frase: Gil Baleares".

    El libro es una gozada. No en vano ganó en 2007 el Premio L'H Confidencial de l'Hospitalet de Llobregat. Este émulo de Philip Marlowe sufre una veintena de trompadas de las que sabe rehacerse como buen perdedor del género negro.

    "Cerré la revista. ¿Saben lo que me preocupaba en realidad? ¿Los niños de Somalia? ¿El futuro de la humanidad? ¿Mi anciano padre? Nada de eso. Mi coche color plata. Viendo las cosas como estaban, si no era capaz de aplicar mi ley a medio mundo por tener lo mío, estaría perdido".