jueves, 9 de enero de 2014

'Marilyn La Indómita', de Jerome Charyn: como si se hubiera tomado una tonelada de LSD

    Novela negra diferente, inclasificable, loca, surrealista, exagerada, inconexa... Es como si uno de los renovadores de la novela policiaca, el alabado y destacado Jerome Charyn, se hubiese tomado varias toneladas de ácido para escribir de una tacada esta historia rara, rara, rara...

    'Marilyn La Indómita' recoge a personajes extravagantes, mucho más que cualquiera que pueda aparecer en las novelas más duras de Andreu Martín. Ni siquiera las desfasadas criaturas de Chester Himes le superan.

    Es como meternos en un cóctel repleto de locura, poblado por policías, ladrones, jóvenes violentos, mujeres estrafalarias, jefes mafiosos... todos con personalidades y actitudes sin pies ni cabeza.

    Los personajes son Manfred Ojos Azules Coen, el jefe Isaac Sidel, la banda de esquizofrénicos de origen judeo-portugués de los Guzmann, el reportero Tony Brill, el exladrón en decadencia Philip Weil, el soplón albino Wadsworth, la geisha judía metida a delincuente de Esther Rose, los spagnuolos...  

    Desde luego si el mundo reflejado por Jerome Charyn existe, yo no duraría ni un día. Es como una película de 'Mortadelo y Filemón' o 'El milagro de P. Tinto' de Javier Fesser cruzada con el mundo de los Hermanos Coen y mezclada con un filme del Buñuel más oscuro. 

    O como el mundo del hampa creado por Quentin Tarantino y sus lunáticos e incomprensibles seres.