domingo, 26 de abril de 2015

'Las flores no sangran', de Alexis Ravelo: un maestro de la novela negra

    "Uno nunca sabe de dónde van a caerle los palos o quién le hará una inesperada caricia. Quizá vivir sea eso: dejarse pasar por el mundo, esperando a ver cuándo, de dónde, de quién llegarán bondades e infamias, lealtades y traiciones, obsequios y hurtos, besos y patadas".

    Es solo uno de los intensos y sabios párrafos de esta maravillosa novela negra llamada 'Las flores no sangran', del ya maestro Alexis Ravelo, autor de la durísima y negrísima 'La última tumba'.

    En esta majestuosidad del crimen y de los bajos fondos canarios pululan personajes que, si no fuera por su oscuridad y falta de escrúpulos, darían para un libro cómico, tal son sus apodos: Diego 'el Marqués', Paco el Salvaje, Eusebio el Zurdo, Alejandro 'el Margarito', Felo 'el Flipao', Isidro 'el Yunque', Marcos 'el Martillo', Ernesto 'el Rompebragas'... y la mayoría de ellos perdedores infectos inflándose todo el día a papas con carne.

   Una flora y fauna para dar y tomar, para reír y llorar, pero, sobre todo, para disfrutar de esta obra negra negrísima, sucia, sucísima...

Bisnes peligrosos

    Hay al menos dos o tres pasajes de una crueldad inusitada, de esos que en los vídeos van precedidos por la frase: "Lo que va a ver a continuación podría afectar a su sensibilidad". Salvajismo en estado puro, lo que pasa cuando unos quinquis de pacotilla se deciden por un 'bisnes' talla XXXL, por un negocio que les va demasiado grande

    Qué más se puede esperar de alguien que en la solapa del libro, publicado por otros genios, Montse Clavé y Paco Camarasa, de la editorial Alrevés, se autodefine, o le describen así: "Alexis Ravelo (1971) es un escritor calvo que nació y sobrevive a régimen de cervezas y bocadillos de chopped en Las Palmas de Gran Canaria".

    PD: Todo parecido con la realidad podría serlo. Sicarios a sueldo de los ricos de la Isla que dan palizas y van armados no es algo alejado al día a día de los mafiosillos españoles, de esos que lavan el dinero de la mafia rusa, de esos que van dando mordidas al político de turno a cambio de sabrosas adjudicaciones.