lunes, 26 de octubre de 2015

'Los últimos mafiosos', de John Follain: la guerra 'a sangre y fuego' de Navarra, Leggio, Riina y Provenzano

    Junto con el libro 'Cosa Nostra', de John Dickie, 'Los últimos mafiosos', de John Follain, es el mejor retrato sobre la mafia siciliana. No es una novela negra, pero en sus páginas hay más violencia que en cualquier obra de Hammett, Chandler, Juan Madrid o Andreu Martín.

    El repaso que hace el corresponsal de The Sunday Times de la mafia siliciana es fidedigno en toda su realidad, crudeza y en la brutalidad que siempre la acompañó. 

    Disecciona como un cirujano la historia más reciente de los 'corleoneses', la rama más salvaje del gangsterismo, nacida de la mano del médico sádico Michelle Navarra, continuada por el primer 'boss', el sanguinario Luciano Leggio, hasta la captura del último 'jefe de todos los jefes' Bernardo Provenzano (aquejado de decenas de enfermedades) pasando por el 'súper boss' el carnicero Salvatore 'Toto' Riina.

    Una época oscura y plagada de asesinados (unos mil en la guerra entre bandas de 1980-1983) que van desde 1945 hasta que en 2006 fue detenido Provenzano.

    Entre medias, el autor describe el ascenso de 'los corleoneses' -a los que el resto de mafiosos llamaba despectivamente 'los campesinos'- a la cúpula de la mafia siciliana hasta hacerse con el control total de la 'Cosa Nostra' a base de eliminar a sus oponentes por cualquier medio y sin contemplaciones. 

    Una guerra sin cuartel ordenada por Riina contra sus 'hermanos' de otras familias y contra el Estado tras los brutales asesinatos de los jueces Giovanni Falcone y Paolo Borsellino (con un coche cargado con 100 kilos de explosivos junto al domicilio de su madre) y del general Carlos Alberto dalla Chiesa. Unos actos sin sentido que supusieron el principio del fin de los jefes de Corleone. A partir de estas ejecuciones sumarísimas, que provocaron la indignación de los italianos, el Gobierno persiguió hasta el fin a los jefes mafiosos.
    
    También aparecen los más sanguinarios ejecutores de la Cosa Nostra. Leggio lo fue de Navarra al que asesinó en 1958; Provenzano y Riina lo fueron de Leggio; y Pino 'Zapatitos' Greco y Giovanni Brusca lo fueron de Provenzano y Riina (este último mandó asesinar a Greco quien llevaba a sus espaldas 300 asesinatos, entre ellos los del juez Borsellino).

    Brusca, amante de los rolex y la ropa d em,arca, autor del asesinato de Falcone con 300 kilos de explosivos, fue detenido y se arrepintió confesando los secretos de la 'Cosa Nostra'. Fue autor de más de 100 crímenes, entre ellos el secuestro durante dos años y posterior estrangulamiento de Giuseppe di Matteo, un niño de 14 años, hijo de un arrepentido.


    Choca como unas personas que se autodefinen como de honor son capaces de realizar los actos más deleznables y antinatura. Además, están totalmente apoyados por sus mujeres y amparados en la ley del silencio. Tal es así que incluso mataban de día en el interior de comercios de Corleone.


    Igualmente, la campaña de atentados indiscriminados con tiros en la nuca, descargas de AK-47 y bombas que emprendió 'La bestia' Riina entre 1980 y 1993 (año de su arresto), con cerca de 2.000 muertos, recuerda a la desarrollada en Colombia por el narcoterrorista Pablo Escobar en las mismas fechas (curiosamente, Escobar fue abatido en 1993).

    El libro se devora, es muy ágil y refleja claramente la realidad y el salvajismo de la mafia. Muy recomendable, descarnado y sin concesiones. Para que el ser humano aprenda y no caiga en el mal más absoluto que fue, sin lugar a dudas, el iniciado por Leggio, aplicado por Riina y finalizado por Provenzano.

¿Berlusconi pagaba a Riina?

    Nota: Llama la atención las acusaciones de connivencia de Silvio Berlusconi con Riina (siempre negadas por el expresidente y empresario televisivo) y las medidas legislativas de este y del también expresidente Romano Prodi para dificultar las investigaciones antimafia y, al mismo tiempo, mejorar la situación de estos criminales en la cárcel.