lunes, 4 de enero de 2016

'Apaches', de Miguel Sáez Carral: dura, intensa y sin concesiones

            'Apaches' es un libro indispensable. Intenso, duro y sin concesiones. Conmueve, cabrea y te hace vibrar. La historia es absorbente. La violencia -en grandes dosis- no se utiliza para dañar sino para buscar justicia.

    El grupo de delincuentes de 28 años del distrito de Tetuán, que atracan joyerías en 1994, lo hace en busca de la justicia para un  joyero del barrio, una buena personas arruinada por sus socios. Estos sufrirán la ira de su hijo, Miguel, de su amigo Sastre -una especie de El Torete, versión más normalizada- y de los otros dos quinquis protagonistas: Boris -su apodo, ya que su padre es comunista- y Dela, contracción de su apellido compuesto.

    Choca que el cerebro de la banda de atracadores y butroneros sea Miguel, licenciado en periodismo y empleado en la más importante agente de noticias del país. Deja su trabajo de traje y corbata para vengar a su padre, atrapado por las deudas, fruto de una estafa, convirtiéndose en un 'outsider', en un rebelde sediento de venganza y de ajustar cuentas con los poderosos timadores de su progenitor.

    Llega un punto en que su novia lo abandona -una pija de muy buen ver- y sus hermanas le dan la espalda. Pero él sigue adelante, jugándosela una y otra vez al grupo antiatracos de Madrid y robándole la amante al capo del barrio, El Chatarrero, un peligrosos advenedizo del lumpen madrileño.

    Esta es una novela que te atrapa hasta la última página. Con sucesos truculentos que llevan al centro de ciclón a sus protagonistas. Es un libro negro, negrísimo que podría haber firmado -por el fondo que no por la forma- el propio Juan Madrid o el maestro Andreu Martín.
    
    Y encima es una historia autobiográfica del autor, Miguel Sáez Carral... 

    'Apaches' es un ostión en el centro del cerebro, un puntazo, un directo al corazón y a nuestra conciencia. Una pedazo de novela negra, bestial y descarnada.