jueves, 3 de marzo de 2016

'Música para los muertos', de Luis Gutiérrez Maluenda: cóctel de Mendoza, Salem y Chandler

    
    "-Me han dicho que usted es serio y contundente.
    
    -No creo que contundente sea la palabra más apropiada; cuando creo que tengo la razón y me contradicen acostumbro a ser violento, e algo que me sucede desde niño."

    'Música para los muertos', de Luis Gutiérrez Maluenda, es un libro exquisito de novela negra, un delicioso cóctel elaborado con esencias de Eduardo Mendoza, Carlos Salem y Chandler.

    "Comportarme como un hijo de puta me abre el apetito, así que lo primero que hice al despertar fue visitar mi frigorífico. Su contenido me puso melancólico, allí solo había un paquete de donuts resecos, una botella de leche agria y una caja conteniendo cuatro huevos de aspecto sospechoso; cuando los tiré al cubo de la basura tuve la impresión de que alguien picoteaba desde el interior".

    Es un libro negro, negrísimo, aderezado con brillantes apariciones de geniales trompetistas y saxofonistas (el leitmotiv es Duke Ellington), ambientado en el Nueva York del inicio del jazz, donde se van sucediendo actuaciones en cochambrosos locales de Dizzy Gillespie, Louis Armstrong o Bix Beiderbecke (en esos días Charlie Parker está ingresado en una clínica por su adicción a la heroína).

    "Pensé que caminar me sentaría bien, Roseta no vivía lejos de allí. Por la calzada de vez en cuando pasaban coches cargados de negros borrachos que gritaban obscenidades a la manera aparatosa y pendenciera en que acostumbran a hacerlo ellos. En otras ocasiones eran blancos los que iban en el coche, y el modo en que gritaban sus obscenidades se parecía mucho al de los negros. Reuniendo toda la basura humana que circulaba por las calles de Harlem, se podría hacer una montaña respetable"


    Mike Vinowsky, detective privado de la vieja escuela, de esa que se distingue por no dejar de sobar el culo de las bailarinas y envenenarse con bourbon de tercera, es el encargado de investigar, por orden de Elligton un chantaje a su compositor y amigo, Billy Strayhorn.

    "Un antiguo colega del barrio que había tomado la senda equivocada y ahora trabajaba para el Ayuntamiento de la ciudad me proporcionó el nombre del propietario de la limusina que había recogido al tipo que gemía y se mordía los puños en el funeral de Luther".

    A partir de aquí se suceden las palizas, las muertes, las detenciones y la extorsión con la aparición de vampiresas, policías corruptos, ricos gays como Peter Pendergast III, especuladores e incluso el jefe de la mafia neoyorquina.

    "Algo de verdad había en lo que decía el chico, peor en muchas ocasiones algo de verdad no es suficiente. Yo conocía a Marco el Tuerto Bannister, era un tipo peligroso con quien en una época oscura de mi vida había hecho algún negocios, fue una época en la que me apoyé en la capacidad del dinero para hacer feliz a la gente. Al cabo de poco tiempo de  relacionare con Marco Bannister y otros como él, comprendí que el licor adormece la conciencia tanto como lo hace el dinero, y es más fácil de conseguir. A partir de ese momento dejé de hacer negocios con él".

    El libro es un paseo, con humor e ingenio, y frases redondas, por los bajos fondos de Nueva York en 1946 donde la vida y la muerte bullen en Harlem, mientras Vinowsky intenta sobrevivir a base de alcohol, buena suerte y puños de acero. Exquisita. Deliciosa. Genial. (Foto del autor de revistadefotos.net)

    "Hemingway prometía romperle la cara a hostias al tipo que había puesto la denuncia en su contra y negaba las acusaciones de violencia injustificada (...) Un tipo que luchaba por los derechos de los negros decía que Harlem era un barrio que si se sostenía en pie era por el efecto cohesionador de las alcantarillas."