domingo, 11 de septiembre de 2016

'Cuando el río suena', de Joe R. Lansdale: delicioso, aroma a 'Stand by me'

    "Según me bajé de la silla, el viejo Nation se apeó de su carro acompañado de sus dos hijos. Ethan Nation imponía por su tamaño. Llevaba un peto y de las orejas y las narices le asomaban matojos de pelo. Sus hijos eran reproducciones pelirrojas de él: copias llenas de maldad con orejas de soplillo (...)

    Como decía mi padre, tenían los modales de una cabra en celo. Una vez le oí susurrar a Cecil que si se hiciera una bola con los sesos de los Nation y se la metieran en el culo a un mosquito, al sacudir al pobre insecto sonaría igual que un vagón de carga con una canica dentro."

    Muy buena novela. Con reminiscencias a la maravillosa 'Cuenta conmigo (Stand by me)'. Aroma al viejo sur de Texas. A nostalgia. A juventud. A pobreza, amor, racismo y asesinatos en el bajío del río. En Marvel Creek. Año 1933. Plena depresión y época en que el Klan mataba a cualquier negro mínimamente sospechoso.

    "Mi padre bromeaba sobre los mosquitos de Pearl  Creek. Según él, podían descender en picado, llevarse a un hombre, comérselo y después ponerse sus zapatos".

    En estas el alguacil y barbero de la localidad, Jacob Crane, debe investigar los terribles asesinatos de mujeres negras que aparecen en el río. Es obra de un criminal en serie, pero ellos no lo saben. Los brutales crímenes son obviados por la población blanca hasta que le toca a una mujer sureña 100%. Entonces se desata una violencia al más puro estilo del salvaje oeste.

    "El mal genio no tiene valor alguno. Jacob, además, tiene su orgullo, en general constructivo, pero el orgullo es susceptible y siempre hay algo que lo pone en marcha. Cuando uno tiene demasiado, Harry, el orgullo se transforma en soberbia, y cuando te caes de allí arriba es muy duro volver a levantarte".

    Jacob será ayudado por su hijo Harry, de 13 años, pero un avezado investigador junto a su hermana pequeña Tom y su abuela. Mientras, las leyendas a lo 'Sleepy Holow' se cruzan por el camino con la aparición de músicos que venden el alma al diablo y luego se convierten en asesinos denominados 'viajantes' y al temido hombre-cabra que habita los bosques de Marvel.

    Excelente narración. Toques de humor fantásticos. Sabor al viejo sur confederado repleto de mitos y leyendas. Sentimientos a flor de piel y la canción '(Sitting' on) The dock of the bay' de Otis Redding sonando de fondo. Muy buen libro con un final precioso y sentido.