sábado, 4 de marzo de 2017

'El silencio del pantano', de Juanjo Braulio: no está mal

    
    'Dejó escrito Javier Pradera en uno de sus libros que los socialistas aprendieron dos cosas durante los años 80: que la Guardia Civil no era tan mala y que se podía ganar dinero con la política'.

    Que la califiquen de "novela negra del año" en 2015 crea muchas expectativas. La verdad es que es una obra interesante, que se deja leer, y de la que vas pasando página tras página esperando el desenlace de las subtramas.

    Sobre la hipocresía de los políticos: "Trajes impecables, coches impecables, rodeados de asesores, guardaespaldas, asistentes, subordinados, jefes de prensa y secretarias (...) Grandes defensores de la escuela pública que llevan a sus hijos a carísimos colegios privados; fanáticos adalides del transporte público con chóferes".

    Sin embargo, se me hizo larga y la dejé en la página 246. Sobre todo, la historia del brigada gay -a pesar de sus puntazos con el subteniente facha- que en la trama paralela investiga el cruel asesinato de un exconseller.

    "Le escupió a la cara que los hombres se piensan que a las mujeres les asusta la sangre, las tripas, el vómito o la mierda. Y no es así. Les gritó que son ellos los que se acojonan cuando se rompe una de las cañerías que hacer funcionar a la gente. Las mujeres no se asustan, le dijo, LO que les jode es que algún hijo de puta haya roto lo que tanto ha costado hacer,. Y, por eso, las mujeres lloran."

    Muy interesante es la durísima crítica que el autor hace a la corrupción valenciana sometiéndola a un paralelismo con los descarnados libros de Blasco Ibáñez 'Cañas y barro' y 'La barraca'

    También llama la atención la crítica despiadada a la ciudad de Valencia, construida sobre unas marismas desecadas que emiten humos subterráneos que afectan negativamente al cerebro de sus moradores.

    "Ella es poderosa, sí, porque es cruel, despiadada y violenta. Y porque se alió con la banda más cruel, despiadada y violenta de todas: la gente 'bien' de Valencia. Los de toda la vida."

    Si bien es cierto que el libro entretiene y en ciertos aspectos atrapa, parece que lo que sucede se hace cada vez más pesado y menos interesante, como si las escenas se fueran deslavazando sin saber a dónde nos conducen.