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martes, 26 de octubre de 2021

'Inicidentes', de Kate Atkinson: lenta, pero diferente e interesante

     

'Incidentes', de Kate Atkinson, segunda entrega del expolicía Jackson Brodie, es una novela negra diferente: lenta, profunda, coral y con un amplio estudio psicológico de los personajes.

    No es el tipo de novela policíaca que me gusta porque la acción empieza tarde y hay demasiadas historias entrecruzadas con mucha descripción de pensamientos y situaciones de una tropa de personajes.

    Sin embargo, es literatura de calidad. La autora crea unos protagonistas de carne y hueso con todos los defectos de la sociedad actual (engaño, traición, mentira, abuso, prepotencia...) y algunas virtudes.

    Desde luego el personaje principal es el expolicía y exdetective Jackson Brodie, aunque su novia, una etérea actriz de segunda categoría, no es menos interesante. Como tampoco lo es el gris escritor de folletines policíacos o la misteriosa víctima del "incidente" sobre el que pivota toda la trama.

    Tampoco desentonan la inspectora a la que dominan las inseguridades, el cómico trasnochado y gorrero, o la despreciada mujer del "Gil y Gil" de Edimburgo.

    Es un collage interesante, muy bien escrito y estructurado, pero que a mí me ha provocado cierto aburrimiento reconociendo, eso sí, el elevado nivel literario de Atkinson. 

miércoles, 17 de julio de 2019

'Expedientes', de Kate Atkinson: me quedé en la página 145

    'Expedientes', de Kate Atkinson, no es el tipo de novela negra que me entusiasma. Reconozco que es una artista con una escritura perfecta y con unas tramas bien confeccionadas. Pero no es lo mío.
    
    Porque empieza más que bien, pero mezcla demasiadas historias paralelas a la principal, es cansina y lenta en el desarrollo de la acción, demasiadas situaciones entre ridículas-intrascendentes-brasas, y nunca acaba de cerrar la historia. El meollo se aleja por momentos.

    Me quedé en la página 145 cansado de tanto circunloquio, subtramas que no entendí el porqué y personajes cada vez más banales y con menor atracción. Una pena.