jueves, 20 de abril de 2017

Decepciones de novela negra: libros que no recomendaría jamás (II)


    'La señora de la mafia', de Juan Martorell, es un libro que empieza con fuerza, pero poco a poco se va desinflando, como un globo de aire vacuo.

    Hay diálogos, sobre todo, entre la protagonista y el jefe de la mafia que son infantiles y poco creíbles.

    Pese a ello, la primera mitad de la obra es interesante. Queremos saber en qué quedará la venganza de la primera jefa mafiosa de una familia de Nueva York.

    Lo peor: los tópicos en la vida de esta especie de 'Cenicienta' del siglo XX.

    Lo mejor: es una novela para pasar el rato, entretenida, pero no es una obra 100% de novela negra.

'La mirada del observador', de Marc Behm: extraña

    No se puede negar su originalidad, pero es muy rara. 'La mirada del observador', de Marc Behm: extraña. La primera parte es una continua persecución de una viuda negra por parte de un detective desquiciado llamado 'El Ojo'. 

    A la mitad, cuando descubrimos quién es realmente esta mujer de 25 años, de 1,75, ojos azules y belleza espectacular la historia de torna más que interesante. 

    Pero el último cuarto del libro retoma la fatigosa y ya aburrida -por tantas veces vista, leída y observada- persecución del detective de esta mujer a la que defiende sin dejarse ver y libra de todos los malos pese a ser un asesina sin escrúpulos.

    Dejo el libro en la página 178 porque ya me he agobiado, cansado y aburrido y hay demasiadas obras, que realmente me tocan la patata, por leer.

    Lo mejor: la originalidad.

    Lo peor: es muy cansina.

'El Alien', de Ken Bruen: una borrachera de sandeces

    Con este libro me he hecho un lío. 'Maderos', esa obra maestra de Ken Bruen, sobre tristes perdedores, nada tiene que ver con 'El Alien', salvo el humor negro y cáustico.

    Esta diseñado como capítulos relacionados entre sí, pero con una continuidad extraña. Hay situaciones extrañas y poco comprensibles. Como si el autor quisiera ser demasiado original yacabara siendo el creador de un galimatías difícil de seguir.

    Y no solo eso. Todo está deslavazado. Cada uno por su lado con lo que la línea narrativa se rompe y se pierde en nimiedades.

    Solo se salva el mundo de policías y criminales barriobajero, violento y bastante salvaje.

    La figura del 'alien' con su bate de béisbol es poco creíble. Ken Bruen se ha desmadrado y ha perdido la chaveta en esta obra tan poco dotada de sentido como de gracia.Lástima.

    Lo mejor: el loco universo de Bruen.

    Lo peor: estira tanto la extravagancia que se convierte en un mal chiste.


'Tiempos de hielo', de Fred Vargas: decepcionante

    Ya me pasó con una obra suya anterior. No le vi la gracia. Y la debe de tener cuando es una de las autoras con mayor prestigio y reputación.

    'Tiempo de hielo' me ha parecido una ópera bufa. Con unas situaciones que quieren ser entre trágicas y cómica y se quedan en esas estampas de las películas de Jaimito de los 80.

    Es una bufonada, con escenas que buscan el surrealismo, y se quedan en la tontería, como cuando en 1982 vi 'El hombre orquesta' de Louis de Funes. Y esta me hizo gracia. En cambio, el libro de Fred Vargas es, para mí, una chorrada tras otra con pretensiones que quedan en nada o en el absurdo más ridículo.

    Al final no sé si Adamsberg es listo o tonto, lo mismo me pasa con el comisario Boourlin y el comandante 'calculadora humana' Danglard. Saltan en dos frases del infantilismo más absurdo a la mayor genialidad por obra y poca gracia de la autora.

    Desde luego, Vargas no es mi tipo. Enhorabuena a sus seguidores, pero yo no le cojo la gracia, el sentido, ni ná de ná,

    Lo mejor: la fama de Fred Vargas.

    Lo peor: excesivamente pretenciosa y sin interés. 

'Una noche sin sombras', de Gisa Klonne: rara, flojita

    En numerosos foros y páginas web leí que era la revelación, la última esperanza blanca de la novela negra germana, y a mí que me ha parecido algo tostón el libro de Gisa Klonne.

    El inicio de 'Una noche sin sombrases como llevar una caraja de 20 pisos, que te despierten y te llevan a ver una carrera de caracoles en medio de un humedad que hiede.

    No sé si la historia se anima luego, pero no tiene visos. No he pasado de la página 19. La inspectora Judith Krieger es cargante y rarita, mucho. Y los que la rodean son por el estilo.

    Es como esas decenas de libros policíacos escandinavos que ni fu ni fa, sin alma, ni fuerza, ni brío. Todo muy oscuro, pero en plan oscuro de gris, aburrido. 

    Demasiados párrafos descriptivos que nada dicen ni aportan a la trama.

    Pues nada, a por otro libro de los miles que hay más atractivos que este en el riquísimo mundo de lo negro. 

    Lo mejor: no lo sé.

    Lo peor: es un tostón sin pies no cabeza.