martes, 21 de abril de 2020

'Perfil asesino', de John Connolly: tercera entrega de una de las mejores sagas

    'Perfil asesino', la tercera entrega de la saga dedicada al detective Charlie Parker 'Bird', es más que buena, es sublime. He aquí algunos de los mejores momentos:


    —¡Eh! —protesté. 
    —¿Qué carajo quiere decir eso de «eh»? 
    —No fumes en el coche. 
    —Es mi coche. 
    —Como fumador pasivo, mi salud peligra. Louis se atragantó con una bocanada de humo antes de enarcar en dirección hacia mí una ceja cuidadosamente depilada. 
    —Te han dado palizas, te han disparado dos veces, te han ahogado, electrocutado, congelado, inyectado venenos, un viejo que todo el mundo daba por muerto te ha saltado tres dientes de una patada, ¿y ahora te preocupa ser fumador pasivo? Ser fumador pasivo no es un peligro para tu salud. Tú mismo eres un peligro para tu salud. 

    Dicho esto, volvió a concentrar la atención en la carretera. Le dejé fumar el puro en paz. Al fin y al cabo, no le faltaba razón.

    Mercier se levantó, y su ancho cuerpo tapó la luz del sol. Ya no veía el insecto. Me pregunté cómo habría reaccionado al desaparecer la luz. Supuse que se lo había tomado con filosofía, que es uno de los gajes de ser insecto: uno tiene que tomárselo casi todo con filosofía, hasta que algo más grande lo aplasta o lo devora y el asunto pasa a ser intrascendente.

    Ángel era un ladrón de casas, y muy bueno, aunque, en la actualidad, oficialmente «descansaba» gracias a las rentas conjuntas que él y Louis obtenían. La presente situación profesional de Louis era más turbia: mataba a personas por dinero, o eso hacía antes. Ahora mataba a personas a veces, pero no le preocupaba tanto el dinero como el imperativo moral que exigía esas muertes. A manos de Louis morían malas personas, y acaso el mundo estuviera mejor sin ellas. Conceptos como moralidad y justicia adquirían un sentido un tanto complicado por lo que a Louis se refería.

    La Brigada de Homicidios de Manhattan Norte, con oficinas en el número 120 de la calle Ciento Diecinueve Este, se considera un grupo de élite dentro del Departamento de Policía de Nueva York. Todos los miembros han servido durante años como inspectores de distrito antes de pasar a Homicidios tras una rigurosa selección. Son inspectores experimentados y sus insignias de oro llevan los distintivos de una larga vida en activo. Los miembros más jóvenes tienen probablemente veinte años de trabajo a sus espaldas; los más veteranos están desde hace tanto tiempo que ciertos comentarios jocosos se han pegado a ellos como lapas a las proas de barcos viejos. Como solía decir Michael Lansky, que era inspector jefe en la brigada cuando yo era un agente novato: «Cuando entré en Homicidios, el mar Muerto sólo estaba enfermo».

    Todos llevamos dentro recursos oscuros, un depósito de dolor y rabia al que echar mano cuando surge la necesidad. La mayoría de nosotros no nos vemos obligados nunca, o casi nunca, a hurgar demasiado hondo en él. Así debería ser, porque recurrir a él tiene un coste, y uno pierde un poco de sí mismo en cada ocasión, una parte de aquello que uno tiene de bueno, honorable y honrado.

    Una advertencia: no se entrometa en los asuntos de esos jodidos judíos. Quizá las cosas ya no son como en los tiempos de Bugsy Siegel, pero esa gente sabe lo que es guardar rencor. ¿Le parecen malos los jodidos sicilianos? Pues los judíos tienen miles de años de experiencia en cuestiones de rencor. Son al rencor lo que los chinos a la pólvora. Ese jodido pueblo inventó el rencor, y disculpe mi vocabulario.

lunes, 13 de abril de 2020

Decepciones de novela negra, policíaca, noir y thriller (I)

        Estas son algunas de las novelas negras que jamás recomendaría. No son malas, simplemente, y por algún motivo, no me han gustado. Para mí han sido auténticas decepciones.

sábado, 11 de abril de 2020

'El poder de las tinieblas', de John Connolly: tan buena como 'Todo lo que muere'




    'El poder de las tinieblas', de John Connolly, roza la obra maestra del género. La segunda entrega de las aventuras del detective Charlie Parker 'Bird' es tan buena como 'Todo lo que muere'.

    La maestría del autor de novelas negras, negrísimas, radica en que dota de momentos paranormales unas narraciones teñidas por la oscuridad y el miedo a la maldad más absoluta.

    Los demonios que recorren los bosques del norte de Portland y una vieja historia de 1965, protagonizada por un misterioso asesino en serie, centrarán buena parte de este auténtico cóctel de sangre, venganza, crímenes, pasión y misterio.

    De nuevo Parker requerirá de la ayuda de la pareja de criminales más impactante de la novela actual: Louis, una mole negra amante del country, de profesión sicario; y su pareja, el raterillo con clase, Ángel, amante más bien del profundo soul de Wilson Pickett.


    En esta historia se mezclará la mafia, el FBI, un jefe de policía de un pequeño pueblo al norte de Maine con muy mala baba, una ex de Parker y las visiones del detective, fruto de un contacto en la anterior entrega con una vidente en Louisiana.

    La verdad es que el libro es desasosegante y muy intenso. Los diálogos con potentes y chispeantes, en la línea de la mejor novela negra clásica, y todo está teñido por un humor entre negro, surrealista y sarcástico.

    En conclusión: un novelón... y, ahora, a por la tercera de la saga de Bird, ex policía repleto de traumas, violencia contenida y un gran sentido del deber, la lealtad y la justicia.

viernes, 3 de abril de 2020

'Lumen', de Ben Pastor: inquietante, filosófica y dura

    'Lumen', de Ben Pastor, es la primera entrega de la serie del capitán/comandante Martín Bora, de la inteligencia alemana, y no es la mejor pero sí reúne estos curiosos ingredientes: es inquietante, filosófica y dura.

    Bora, un militar de una familia de nobles prusianos, no es nazi y choca con las SS y SD. En su interior es un universitario/militar de caballería atormentado por las nociones del bien y el mal, y las brutalidades de las SS en la Polonia ocupada.

    En esta aventura deberá investigar el asesinato de una madre superiora en Cracovia, Kazimierza, que es considerada una santa. Para ello se enfrentará su propio jefe, el coronel supremacista Schenck, y contará con la ayuda/confrontación con el padre jesuita de Chicago John Malecki.

    Además, tendrá que vérselas con el arrogante compañero de piso, el comandante mujeriego Richard, y una subtrama plagada de mentiras y violencia relacionada con este y las tres mujeres polacas con las que se acuesta.

    Finalmente, en sus investigaciones en las aldeas se las tendrá a vida o muerte con los soldados alemanes de las SD con órdenes de asesinar a judíos y campesinos polacos.

Intensa y profunda

    La novela es intensa. A veces algo irregular por ser la primera de la serie. Pero ya nos deja ver a un Bora regido por un alto sentido del deber, basado en la justicia y en no abusar del débil.

    Su inteligencia y coraje le hará enfrentarse a poderosos jefes de la seguridad nazi y buscar la verdad en medio del estercolero que fue en 1939 la ocupación germana y soviética de Polonia.

    Una obra profunda, que hace reflexionar y nos obliga a sufrir junto a Bora unos días terribles de muerte, odio, abuso e intolerancia.