Mis autores preferidos de novela negra y policiaca, acompañados de sus criaturas, los detectives e investigadores más escépticos y duros a la vez tiernos.
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jueves, 20 de diciembre de 2018
'Habana Skyline', de Vladimir Hernández: tan buena como 'Habana Réquiem'
'Habana Skyline', de Vladimir Hernández, es tan buena o mejor que la sensacional 'Habana Réquiem'. La segunda parte de esta saga (Trilogía Habana Noir) con el teniente Eddy Serrat, ya de protagonista principal, no dejará indiferente a nadie. Es pura novela negra, negrísima; dura y sin concesiones.
En esta ocasión al carrusel policíaco-político-corrupto de Cuba se le suma un personaje tremendo: el funcionario Guzmán que por casualidades de la vida se verá mezclado en un robo que polariza toda la trama.
Lo bueno de Vladimir Hernández es que ha creado una excelente novela negra ambientada en una isla en la que, en teoría, la delincuencia debería ser cero, por su sistema totalitario, y que, en cambio, es terrible, y en la que se implican altas esferas de la dictadura.
Los investigadores que ayudarán a Eddy, los sargentos Ulloa y García, de Antidrogas, también jugarán un papel fundamental en una acción cada vez más oscura, peligrosa y enrevesada.
Además, aflorará parte del pasado del teniente, nada edificante y tremendo.
Otro de los personajes que se hacen un hueco es un patrullero 'palestino', sicario, inmisericorde y sin escrúpulos. Llega a dar miedo por sus métodos y brutalidad.
Sangre, acción, asesinatos, prostitución, corrupción política y policial, miseria, traiciones, drogas, exotismo, magia... conforman una obra necesaria y revitalizante dentro del panorama de la novela negra actual.
martes, 2 de octubre de 2018
'Habana Réquiem', de Vladimir Hernández: imprescindible
"Ana Rosa detestaba el pretencioso aroma a 'pobreza con dignidad' impregnado en el ambiente de la casa, y odiaba aún más el olor a clase obrera y marginalidad que emanaba aquella barriada y sus habitantes.
Historias tétricas y oscuras
Pensó en su propio vecindario del reparto residencial de Miramar, tan diferente y elitista, de avenidas arboladas, enormes chalets, apartamentos dúplex con jardines cuidados y garajes privados. El trazado perfecto de las calles, la bellezas de los restaurantes, los clubes nocturnos; coches con chapa diplomática, gente haciendo jogging por el parque de Quinta Avenida al caer la tarde y mujeres elegantes paseando sus perros de raza. (...)
En Miramar se respiraba otro otro espíritu; un espíritu de triunfo, confort y ambición recompensada".
'Habana Réquiem' es una pedazo de novela, repleta de negritud y asuntos policiales turbios y oscuros. Tomando como protagonistas a varios tenientes de La Mazmorra -un cuartel de La Habana-, cada uno de ellos investiga casos complicados en los que se unen la traición, la ambición, la mentira, el sexo y la muerte.
Es un fresco sobre las bandas que pululan por la capital de Cuba, una crítica a un sistema repleto de miserias que, a base de taparlas, intenta que pasen desapercibidas. Es una historia de brutalidad policial, de abuso de autoridad y de venganza. En resumen, una instantánea sobre la cara oculta de La Habana.
"-Este país se está llenando de maricones -declaró el patrullero Machado en voz baja junto a Eddy-. Deberían meterlos en campos de trabajo forzado, como en los años sesenta, para que aprenda a comportarse.
-Compadre, civilízate. ¿Qué diría Mariela Castro si te oyera?
-Diría que soy un dinosaurio -bufó Machado-, ¿pero a quién coño le importa lo que diga esa hijita de Papá?"
Al interesante despiece en profundidad de la sociedad y los bajos fondos habaneros, se unen cinco historias-investigaciones cargadas de suciedad y negritud.
Historias tétricas y oscuras
Como las violaciones en serie a mujeres desamparadas que dirige la ambiciosa y traicionera teniente María Rosa; el asesinato de un traficante en el que se implican bandas y la muerte de un sospechoso que lleva a cabo el violento teniente Eddy Serrat; la extraña muerte-suicidio de un viejo, a cargo del teniente Puyol; las extorsiones del sargento Batista; o los abusos del patrullero Manolo.
"-A Cuba todavía no le conviene abrirse. Una apertura real sería el caos -dijo el sargento Batista.
-Pero la gente se merece y quiere apertura...
-La gente, la gente -remendó Batista con tono exasperado-. La gente aquí no cuenta para nada. ¿A quién le importa lo que quiera el pueblo. la gentuza, la escoria y el jodido lumpenproletariado? Si este país se abre al mundo, los primeros que van a cagar pelo sin haber comido mango somos los policías. ¿Tú te imaginas lo que pasaría si Cuba se convierte en un país normal, muchacho? En entra y sale constante, la droga colándose por todos lados..."
Vladimir Hernández lo vuelve a lograr tras la impactante y genial 'Indómito'. Y crea una novela sin parangón entre la serie negra actual. Muy interesante, que toda el corazón y bucea en los espacios más recónditos del ser humano. Un novelón imprescindible.
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