Mis autores preferidos de novela negra y policiaca, acompañados de sus criaturas, los detectives e investigadores más escépticos y duros a la vez tiernos.
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martes, 12 de febrero de 2019
Las mejores novelas negras y policíacas para el invierno 2018/2019
'Habana Skyline', de Vladimir Hernández. La segunda entrega de la Trilogía Noir de Cuba es una gozada. Ya fue un descubrimiento la magistral primera parte, 'Habana Réquiem'. En esta ocasión la trama sigue por sus derroteros negrísimos y con personajes siempre al borde del precipicio. Toma fuerza el tremendo teniente de la PNR Eduardo 'Eddy' Serrat, rodeado de sangre, muerte, corrupción, drogas y traición.
'El sol verde', de Kent Anderson. Ha sido el descubrimiento del año. Es una novela diferente, con una gran carga literaria y una profunda base filosófica. Las andanzas del solitario patrullero Hanson, por las calles de Oakland en 1983, mezclan acción con magia. Este veterano del Vietnam deja los libros para reingresar en el cuerpo con 38 años y se las verá con los capos de la mafia, los negros traficantes y sus propios jefes. Un libro bello, duro y sin concesiones.
'Ya no quedan junglas adonde regresar', de Carlos Augusto Casas. Aunque no es una novela publicad este año, es para mí, la mejor que he leído en mucho tiempo. Aúna la brutalidad con la que asesinamos aquí -recuerda a los cuadros negros de Goya- con el humor negro de España. Además, la trama es muy original. Como si Justino, Asesino de la Tercera Edad, se reencarnara en una versión patria de Carlito Brigante. Es un libro espectacular, brutal y salvaje. Uno de los imprescindibles, sin duda. Una joya.
'Los niños desaparecidos', de Patricia Gibney. Un thriller oscuro ambientado en Irlanda, en la que un asesino misterioso está acabando con la vida de adultos que, de niños, fueron acogidos en un tétrico internado. Es una poderosa novela, protagonizada por una detective especial, Lottie Parker, bebedora sin límites y traumatizada por su pasado. Miedo y bajas pasiones dominan este libro repleto de suciedad, sangre y malas personas.
'El asesinato de Laura Olivo', de Jorge Eduardo Banavides, es otro de los libros del año. Una noticia alegre y una novela inesperada que transcurre entre los barrios de Usera y Lavapiés. Dura y con personajes sin escrúpulos, mantiene un tono de amor romántico entre dos personas procedentes de sendos mundos diferentes. Dentro de su descreimiento y escepticismo, enciende una llama en nombre de la esperanza. El personaje principal, 'Colorado' Larrazábal, exagente en Lima, da para una serie.
jueves, 20 de diciembre de 2018
'Habana Skyline', de Vladimir Hernández: tan buena como 'Habana Réquiem'
'Habana Skyline', de Vladimir Hernández, es tan buena o mejor que la sensacional 'Habana Réquiem'. La segunda parte de esta saga (Trilogía Habana Noir) con el teniente Eddy Serrat, ya de protagonista principal, no dejará indiferente a nadie. Es pura novela negra, negrísima; dura y sin concesiones.
En esta ocasión al carrusel policíaco-político-corrupto de Cuba se le suma un personaje tremendo: el funcionario Guzmán que por casualidades de la vida se verá mezclado en un robo que polariza toda la trama.
Lo bueno de Vladimir Hernández es que ha creado una excelente novela negra ambientada en una isla en la que, en teoría, la delincuencia debería ser cero, por su sistema totalitario, y que, en cambio, es terrible, y en la que se implican altas esferas de la dictadura.
Los investigadores que ayudarán a Eddy, los sargentos Ulloa y García, de Antidrogas, también jugarán un papel fundamental en una acción cada vez más oscura, peligrosa y enrevesada.
Además, aflorará parte del pasado del teniente, nada edificante y tremendo.
Otro de los personajes que se hacen un hueco es un patrullero 'palestino', sicario, inmisericorde y sin escrúpulos. Llega a dar miedo por sus métodos y brutalidad.
Sangre, acción, asesinatos, prostitución, corrupción política y policial, miseria, traiciones, drogas, exotismo, magia... conforman una obra necesaria y revitalizante dentro del panorama de la novela negra actual.
martes, 2 de octubre de 2018
'Habana Réquiem', de Vladimir Hernández: imprescindible
"Ana Rosa detestaba el pretencioso aroma a 'pobreza con dignidad' impregnado en el ambiente de la casa, y odiaba aún más el olor a clase obrera y marginalidad que emanaba aquella barriada y sus habitantes.
Historias tétricas y oscuras
Pensó en su propio vecindario del reparto residencial de Miramar, tan diferente y elitista, de avenidas arboladas, enormes chalets, apartamentos dúplex con jardines cuidados y garajes privados. El trazado perfecto de las calles, la bellezas de los restaurantes, los clubes nocturnos; coches con chapa diplomática, gente haciendo jogging por el parque de Quinta Avenida al caer la tarde y mujeres elegantes paseando sus perros de raza. (...)
En Miramar se respiraba otro otro espíritu; un espíritu de triunfo, confort y ambición recompensada".
'Habana Réquiem' es una pedazo de novela, repleta de negritud y asuntos policiales turbios y oscuros. Tomando como protagonistas a varios tenientes de La Mazmorra -un cuartel de La Habana-, cada uno de ellos investiga casos complicados en los que se unen la traición, la ambición, la mentira, el sexo y la muerte.
Es un fresco sobre las bandas que pululan por la capital de Cuba, una crítica a un sistema repleto de miserias que, a base de taparlas, intenta que pasen desapercibidas. Es una historia de brutalidad policial, de abuso de autoridad y de venganza. En resumen, una instantánea sobre la cara oculta de La Habana.
"-Este país se está llenando de maricones -declaró el patrullero Machado en voz baja junto a Eddy-. Deberían meterlos en campos de trabajo forzado, como en los años sesenta, para que aprenda a comportarse.
-Compadre, civilízate. ¿Qué diría Mariela Castro si te oyera?
-Diría que soy un dinosaurio -bufó Machado-, ¿pero a quién coño le importa lo que diga esa hijita de Papá?"
Al interesante despiece en profundidad de la sociedad y los bajos fondos habaneros, se unen cinco historias-investigaciones cargadas de suciedad y negritud.
Historias tétricas y oscuras
Como las violaciones en serie a mujeres desamparadas que dirige la ambiciosa y traicionera teniente María Rosa; el asesinato de un traficante en el que se implican bandas y la muerte de un sospechoso que lleva a cabo el violento teniente Eddy Serrat; la extraña muerte-suicidio de un viejo, a cargo del teniente Puyol; las extorsiones del sargento Batista; o los abusos del patrullero Manolo.
"-A Cuba todavía no le conviene abrirse. Una apertura real sería el caos -dijo el sargento Batista.
-Pero la gente se merece y quiere apertura...
-La gente, la gente -remendó Batista con tono exasperado-. La gente aquí no cuenta para nada. ¿A quién le importa lo que quiera el pueblo. la gentuza, la escoria y el jodido lumpenproletariado? Si este país se abre al mundo, los primeros que van a cagar pelo sin haber comido mango somos los policías. ¿Tú te imaginas lo que pasaría si Cuba se convierte en un país normal, muchacho? En entra y sale constante, la droga colándose por todos lados..."
Vladimir Hernández lo vuelve a lograr tras la impactante y genial 'Indómito'. Y crea una novela sin parangón entre la serie negra actual. Muy interesante, que toda el corazón y bucea en los espacios más recónditos del ser humano. Un novelón imprescindible.
jueves, 9 de agosto de 2018
La mejor novela negra para el verano 2018
'El año de la plaga', de Marc Pastor. Uno de los mejores comienzos de novela que he leído en años. Es poderoso, incisivo y muy inquietante. El misterio, el suspense y el miedo nos envuelven por momentos. Pedazo de historia. El humor, entre irónico, crítico y sarcástico, es un acicate para leer a ese maestro de la narrativa, autor de las geniales 'Bioko' y 'La mala mujer'. Recuerda un poco a otro genio del terror surrealista: Albert Sánchez Piñol.
'El asesinato de Laura Olivo', de Jorge Eduardo Benavides. Otra de las novelas del año. Muy bien escrita. Con un personaje que da para una segunda parte, el 'Colorado' Larrazabal, expolicía peruano reconvertido en investigador en Lavapiés. Con su novia la 'Morita' intelectual y su amigo, un inspector español, conforman un trío que busca a la asesina de una poderosa agente literaria y al sicario que mató a un exfiscal latino.
'Plato de mal gusto', de Álvaro Aguilera Fauró. Es una delicia. Con un personaje que, salvando las distancias, recuerda al asesino a sueldo de Manchette, que lo quiere dejar, pero no se lo permiten. Es una historia dura y muy castiza. Con un entramado turbio y peligroso. El comienzo es muy bueno. Los personajes tiene su punto. Y hay pasajes de un humor a lo Eduardo Mendoza. Las chonis del extrarradio aportan un puntito pícaro y socarrón.
'Indómito', de Vladimir Hernández. Un libro negro, negrísimo, ambientado en La Habana, con una carga crítica poderosa. Los personajes son de lo peor. La historia es dura, en la línea de algunos libros del maestro Alexis Ravelo. Es la historia de una venganza justa y cruel. Los protagonistas caminan a todas horas por el filo de la navaja. Aunque la amistad y el amor también tienen su espacio. 'El precio del poder' pulula por entre sus personajes.
'Cuentas pendientes', de Susana Hernández. Una gozada. Una historia tremenda. Muy bien hilada. Con subtramas potentes. Es una narración repleta de intensidad. Las protagonistas son dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía en Barcelona. Una de ellas, lesbiana, enamorada de una abogada de la alta burguesía que da mucho juego. Se enfrentan a asesinos en serie, pedófilos, psicópatas... Son unas 'Starsky y Hutch' hispanas con poderío.
'El asesinato de Laura Olivo', de Jorge Eduardo Benavides. Otra de las novelas del año. Muy bien escrita. Con un personaje que da para una segunda parte, el 'Colorado' Larrazabal, expolicía peruano reconvertido en investigador en Lavapiés. Con su novia la 'Morita' intelectual y su amigo, un inspector español, conforman un trío que busca a la asesina de una poderosa agente literaria y al sicario que mató a un exfiscal latino.
'Plato de mal gusto', de Álvaro Aguilera Fauró. Es una delicia. Con un personaje que, salvando las distancias, recuerda al asesino a sueldo de Manchette, que lo quiere dejar, pero no se lo permiten. Es una historia dura y muy castiza. Con un entramado turbio y peligroso. El comienzo es muy bueno. Los personajes tiene su punto. Y hay pasajes de un humor a lo Eduardo Mendoza. Las chonis del extrarradio aportan un puntito pícaro y socarrón.
'Indómito', de Vladimir Hernández. Un libro negro, negrísimo, ambientado en La Habana, con una carga crítica poderosa. Los personajes son de lo peor. La historia es dura, en la línea de algunos libros del maestro Alexis Ravelo. Es la historia de una venganza justa y cruel. Los protagonistas caminan a todas horas por el filo de la navaja. Aunque la amistad y el amor también tienen su espacio. 'El precio del poder' pulula por entre sus personajes.
'Cuentas pendientes', de Susana Hernández. Una gozada. Una historia tremenda. Muy bien hilada. Con subtramas potentes. Es una narración repleta de intensidad. Las protagonistas son dos agentes del Cuerpo Nacional de Policía en Barcelona. Una de ellas, lesbiana, enamorada de una abogada de la alta burguesía que da mucho juego. Se enfrentan a asesinos en serie, pedófilos, psicópatas... Son unas 'Starsky y Hutch' hispanas con poderío.
sábado, 21 de abril de 2018
'Indómito', de Vladimir Hernández: dura y sangrienta
Esta es la historia de una venganza. Dura y sin concesiones. Hay mucha sangre, tortura y muerte. Aunque sucede en La Habana y alrededores me recuerda a la pedazo de novela de Alexis Ravelo titulada 'La última tumba'.
'Indómito' va sobre esos perdedores que un buen día deciden levantarse contra la bota que los oprime. Mario Durán, experto en informática, participa en un golpe maestro en una empresas de tecnología. Pero algo sale mal... y deberá resarcirse. Y lo hace como si hubiesen soltado a un apache en una taberna de Deadwood.
La historia, más que negra, contiene una profunda crítica al sistema cubano. Relata el infierno que los presos sufren en las cárceles, denuncia los abusos policiales y nos muestra un aspecto escondido por el régimen: la violencia organizada que campa a sus anchas protegida por los mandamases.
Esta es también una novela de amistad. Es el valor que domina y que provoca el festival de sangre. Hay escenas que me trasladan a 'El precio del poder'.
Dura trama en un mundo mísero y repleto de traumas. Es un muy buen libro, para los amantes de lo negro negrísimo desde otra óptica, y que se alzó con el prestigioso premio 'L'H Confidencial en 2015'.
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