Cómo he disfrutado con 'El misterio de la turista que murió dos veces' (creo que es la mejor novela que he leído en 2025). Pues ahora he gozado infinito con la primera obra de la serie protagonizada por el forense Lucio Garza, en 1968, titulada 'El asesino de los caramelos de violeta', de Susana López Rubio y Javier Holgado.
La familia Garza es de las más excéntricas, auténticas, originales y disparatadas de la literatura española, con aires a esa genial prole retratada a la perfección en la película 'La gran familia' (1962). Desde la primogénita, Ágata, periodista en el diario 'Ya', hasta el pequeño Roberto Luis, sagaz y lenguaraz; pasando por la rebelde adolescente Patricia; el estirado abogado-pasante Edgar; el comunista Benito; el artista Julio; y el estudiante de medicina Arturo.
La madre, Teresa, amante de la lectura y licenciada en Filosofía y Letras, es otra pieza clave en la historia, al igual que su padre, un todopoderoso abogado adicto al régimen.
Y es que en esta novela es tan importante la trama como la vida de cada uno de los Garza. El principal, Lucio, forense formado en EE.UU., forma un dúo de investigadores provisionales e improvisados, con el siempre duro-tierno Félix, de la Brigada Criminal.
En esta ocasión investigan la muerte supuestamente accidental de varias mujeres a las que, antes de fallecer, los testigos aseguran haber visto deambular por la calle como si fueran zombis.
La verdad es que es un libro intenso y absorbente, escrito en un estilo ágil y claro, repleto de suspense, humor y poderío literario, y con unos personajes profundos, originales y de gran carga humana.
En fin, una gozada absoluta. ¡¡¡IM-PRES-CIN-DI-BLE!!!
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