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martes, 3 de febrero de 2015

'Cien años de perdón', de Claudio Cerdán: no todos podemos ser Eduardo Mendoza

    Lástima que un libro con un inicio trepidante y un personaje en principio atractivo y oscuro se convierta, poco a poco, en un esperpento de novela que no es negra ni es cómica, un objetivo que dista mucho de conseguirse y que está en manos de unos -y escasos- elegidos: Eduardo Mendoza y, tal vez, Carlos Salem.

    Porque una vez introducidos en la trama, los personajes y las situaciones que al inicio de la historia nos parecen atractivas, divertidas y originales se transforman en una sucesión de escenas más bien repetitivas, sin alma, sin sentido y sin gracia. 

    Es como un cúmulo de acciones mecánicas, una detrás de la otra, como quien suma o cuenta ovejas: le falta fuerza, originalidad, subyugar al lector... Por ello se pierde en el interés en un detective que de oscuro para a ser ridículo, que de duro pasa a ser un alma en pena... y a una situación que pierde todo interés por previsible y gris.

    Y lo siento por Claudio Cerdán y porque el tema prometía, pero no todos podemos ser Eduardo Mendoza.

miércoles, 14 de enero de 2015

'Un mundo peor', de Claudio Cerdán: ágil, interesante, llamativo, pero con un desenlace poco original

 
    'Un mundo peor', de Claudio Cerdán, es un libro simpático, ágil, fácil de leer, que se devora, que provoca sensaciones, que funciona como novela negra, pero que tiene un final aburrido, no por lo que pasa en sí, que es interesante, sino porque la explicación a uno de los principales enigmas es vía sucesos aparecidos en las noticias. 

Es decir, ya se conoce, ya se sabe y no aporta ninguna originalidad a la trama.

    Por otra parte, los gags, a modo de humor del absurdo con toques de cutrez ibérica, llegan. A veces el protagonista recuerda a uno de esos desvalidos descerebrados del universo Salem.

    Me he tirado por el suelo de la risa cuando visita su antro de cabecera donde el legionario y el dueño del 'bar más sucio de Alicante' despliegan una filosofía a prueba de berberechos putrefactos.

    En otras fases, el expolicía traumatizado con problemas personales y peleado con el alcohol (de tanto que le gusta) nos traslada a los detectives privados de Dashiell Hammett o de Raymond Chandler.

    Una muy buena obra, a la que le sobra el desenlace principal por poco original. La novela, eso sí, muy recomendable y totalmente recomendada.

viernes, 21 de junio de 2013

Chester Himes: 'El absurdo de mi vida'

   
La peculiaridad de Chester Himes es que siendo negro odiaba por igual a sus 'hermanos' y a los blancos. Creador de los crápulas detectives de Harlem Ataúd Ed JohnsonSepulturero Jones, en 1972 escribió un libro, que sin ser de novela negra, es básico. 

    No hay que morir sin leer su Autobiografía en dos tomos: 'La cualidad del sufrimiento' y la genial segunda parte titulada 'El absurdo de mi vida'

    En 1954, tras un periplo por Europa con su mujer, aterrizó en Mallorca, entonces una de las regiones más pobres y atrasadas del país (faltaban pocos años para el boom de suecas y demás). Allí decidió vivir en Valldemossa y lo que vio fue algo parecido a lo que George Sand describió en 'Un invierno en Mallorca' publicado un siglo antes.

    Es decir, una sociedad cerrada, rural y racista. No en vano, Himes sería de los primeros ciudadanos negros en visitar la Isla. Por ello, y tras una trifulca con el propietario de la empresa de transporte entre Palma y Valldemossa -en la época era como ahora viajar de punta a punta de la Península- tuvo que encomendarse al sargento de la Guardia Civil, a quien califica de 'buena persona', pero que le aconseja establecerse en otra zona para evitar problemas.

    Y al final acaba en Pollença, un lugar que le maravilla.

    Sin duda, las peripecias narradas por el escritor en su biografía se asemejan, en clave gore, a las que reflejó Hunter S. Thomson en 'El diario del ron'. Himes, desde luego, y a pesar de su durísimo carácter, vivió la vida sin miedo, pretensiones y con valentía.