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jueves, 27 de agosto de 2015

'No nos dejan ser niños', de Pere Cervantes: muy buena, potente y genial novela negra



    'No nos dejan ser niños', de Pere Cervantes, es una novela negra genial, muy buena, muy bien escrita y que destaca por la profundidad psicológica de sus personajes.

    Además de contener una gran carga de thriller, un suspense potente y una intriga sin fisuras, esta novela, ambientada en la majestuosa Ciutadella, es de lectura voraz y trama ágil.


    La obra contiene un poderoso fondo filosófico sobre cómo mantenerse a flote en un mundo cada vez más loco y frenético, en el que la calidad humana ha sido desplazada por el simple valor mercantilista de personas y cosas.


    Los traumas de los personajes son básicos a la hora de trazar una historia repleta de dolor, crímenes, desencuentros, desconfianza, infidelidades y envidias.


    La Menorca tranquila, reserva de la biosfera y último reducto de un Mediterráneo sencillo, sabio y amigable, se transforma en una carrera de fondo por descubrir a un asesino en serie que ejecuta a sexagenarias entre Maó y Ciutadella.

    Todo ello aderezado por una puesta en escena en la que la melodía de 'No nos dejan ser niños' de Raphael inunda el ambiente.

    En definitiva y en dos palabras: im-presionante. 

    Indispensable para los amantes de la novela negra más pura, aderezada por toques psicológicos al estilo de 'El silencio de los corderos', y cincelada en un verdadero mármol de Carrara. Una delicia, un goce para los sentidos. Potente, total y dolorosa.

martes, 10 de febrero de 2015

'Los fresones rojos', de Esteban Navarro: una novela negra ligera

    
    'Los fresones rojos', de Esteban Navarro, es una novela negra y policiaca ligera. Se lee en un pis pas, entra como un yogur suave y cremoso, se paladea en un breve lapso de tiempo y se degusta como esa cerveza lager de toda la vida.

    Más que el enigma, lo importante en este libro es el personaje, un gris y mediocre -en teoría- policía nacional, anodino y aburrido que se transforma en un investigador de primera por las circunstancias y porque lleva una flor en sus partes.

    No es una novela potente, sucia, barriobajera y destripadora, pero es una novela con destellos de buena literatura, con escenas que dejan huella, personajes intensos y momentos sublimes. Aunque, a mi entender, le faltaría más mala leche.

    Se lee con deleite, interés y sin poder despegarte del papel. Otro punto de vista en la novela negra patria. Se disfruta y se pasa un buen rato. Moisés Guzmán es un antihéroe, un anti Sam Spade, un hombre tranquilo en un mundo cada vez más loco.