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miércoles, 30 de agosto de 2017

La mejor novela negra para el verano 2017

    'El salto del caballo', de Ricardo Alía. La investigación de una especie de Harry Callahan autóctono, domiciliado en Donostia y dueño de un Mustang GT Cobra Jet, de 1968, blanco con rayas negras incautado a un capo ruso, sobre un cruento asesino en serie, es la excusa perfecta para desarrollar esta tercera parte de la tremenda saga 'Trilogía del Zodiaco'. La protagoniza el inspector de la Ertzaintza (ex policía nacional) Max Medina, junto a su compañera la inestable agente Erika López. Mucha suciedad y conjuras peligrosas. Su puntito de humor también se agradece. Se goza. PD: Más que recomendables las otras dos piezas de esta bestial trilogía: 'El vuelo de la serpiente' y 'El signo del dragón'.



      'Besar al detective', de Élmer Mendoza. Es imprescindible para los amantes de la novela negra. Un puntazo. Crudo y real. El inspector Edgar 'El Zurdo' Mendieta de la Policía Ministerial de Culiacán, capital de Sinaloa, es una auténtica delicia. La imagen brutal y salvaje del México actual domina en esta obra maestra del género. El lenguaje es exuberante y la historia poderosa. Como lo son todas las protagonizadas por 'El Zurdo', medio héroe, medio hombre de a pie y medio demonio. El narco, el tráfico de armas, el FBI y un asesino en serie se mezclan en esta delicia de la negra, negrísima, con alto contenido de crítica social.



    'Soy Pilgrim', de Terry Hayes. Es otro de los títulos irrenunciables para los enamorados del género que mezcla novela negra y policíaca, historias de espías a lo James Bond, misterio, aventuras y thriller. Pese a su enormidad (864 páginas) se lee en un periquete. También posee cierto aroma a 'El silencio de los corderos'. Desde luego, es una obra total, protagonizada por un secretísimo, sencillo y letal agente especial, tan secreto que solo dos personas saben de su existencia. Nazis, asesinos en serie y millonarios sin escrúpulos se dan la mano desde EE.UU. hasta Rusia, pasando por Turquía, Londres y Berlín. Es realmente necesario leerla y disfrutarla. Cada giro es más interesante que el anterior.  


    'El cuervo a través del cristal', de Carlos Meneses Nebot. Es una obra diferente. No es negra negrísima, pero al mismo tiempo es negra negrísima. Las extrañas muertes salvajes de jóvenes homosexuales, relacionados con el mundo de la noche y las drogas, da pie a la investigación por parte de uno de los policías más desquiciados de la historia: prototipo de mala persona y mala bestia. Eso sí, tiene su porqué, por que si no, sería para llevarlo directamente al paredón. Víctor Aguirre, además, reúne parte de Lew Archer y Philip Marlowe. El humor negro y bestia es otro de los sellos de la casa. Impactante y sucia, como una patada de Roberto Carlos en la entrepierna. 



    'La cajita de rapé', de Javier Alonso García-Pozuelo. Una especie de Sherlock Holmes hispano, más concretamente, castizo, bigotudo y que atiende al nombre de comisario de La Latina, José María Benítez, debe investigar la extraña muerte de una doncella -y la desaparición de su amiga- en el Madrid de 1861, donde las puñaladas traperas entre liberales y conservadores apenas permiten fenecer en paz a un Imperio herido de muerte. Es una historia con una trama muy trabajada y perfectamente narrada, sobre un policía íntegro, que no se deja comprar pese a las cuantiosas ofertas y con un pasado oscuro. Ser leal, servicial y recto en esa época era casi imposible, pero a Benítez no le temblará el pulso caiga quien caiga. Genial libro.



    Es muy buena. Diferente. Te hace pensar. Es épica. E inesperada. Recorre tres generaciones de la familia Burroughs, auténticos dueños de un condado, en las montañas al norte de Georgia. A cada cual más inhumano y bestia. Asesinos, pendencieros y sin alma. Deberán pagar -o no- sus múltiples pecados. Imprescindible. Con sabor a los clásicos negros, negrísimos. Una actualización de Hammett y Chandler. Drogas, prostitución, violencia, venganza, acción e investigaciones federales.

domingo, 28 de mayo de 2017

'El salto del caballo', de Ricardo Alía: buenísimo

    "-        ¿De verdad crees que entre alguno de estos locos está el asesino?

    -Nunca hay que menospreciar la mente humana, la maldad del hombre es infinita y nunca hay que dar nada por supuesto. Recuerdo un caso en Madrid de una anciana que llamó a urgencias porque su nieta no podía respirar. Cuando llegaron los de la asistencia sanitaria no pudieron hacer nada por salvar a la niña. Cinco años tenía. Su abuelita, que todos los días la recogía del colegio y la llevaba al parque, la había estrangulado, y luego se había sentado en la cama a esperar a los de la ambulancia. Dijo que oía voces y que lo había tenido que hacer".

    Ricardo Alía pone fin a la 'Trilogía del Zodiaco', crímenes y misterio en San Sebastián, con la mejor obra de las tres: 'El salto del caballo', un perfecto colofón a esta tremenda pieza de ingeniería de la novela negra y policíaca en español.

    "Sí -corroboró Max-. Yo tampoco lo creo capaz, y tampoco veo una relación con los otros. Pero repito que nunca hay que fiarse. Todos podemos llegar a matar en un momento dado, solo que unos alcanzan ese momento, ese punto, más fácilmente que otros. El punto de inflexión es diferente en cada persona. A algunos, por más que los provoquen y que les sucedan cosas, les cuesta mucho llegar a ese punto".


    Las nuevas aventuras de este Harry Callahan hispano que es Max Medina están repletas de suspense, asesinatos con extraños mensajes, teoría de la conspiración y el regreso a un pasado anclado en la Guerra Civil

    "-¿Qué quieres que busque?. ¿porno?
        -Un teléfono -respondió Max.
        -Línea erótica, ¿chicos o chicas?
        -De una persona mayor que vive al otro lado del charco, en Colombia -añadió Max ignorándola.
        -¿No tendrás un hijo secreto, verdad? Porque no podría ocultárselo a Cristina. Me daría mucha pena, pero tendríamos que dejarte. Te morirías solo y triste".

    El caso/s que debe resolver junto a su inseparable -y rodeada de inseguridades- agente Erika López se van enredando a medida que se despliega esta inteligentísima trama, a la que, por si no faltasen problemas, se añade un exnovio paranoico de Cristina, la novia embarazada de Max.

    Es una historia intensa, que se lee del tirón, que engancha y alcanza el alma. Muy bien narrada y repleta de lo más negro de la novela policíaca de crímenes y contubernios en la oscuridad.

martes, 14 de marzo de 2017

'El vuelo de la serpiente', de Ricardo Alía: absorbente

    
    'El vuelo de la serpiente', segundo libro de la Trilogía del Zodiaco, sobre asesinos en serie y conspiradores en San Sebastián, escrita por Ricardo Alía no es tan poderoso como el primero, pero sí es igual de absorbente.

    Las andanzas del inspector de la Ertzaintza Max Medina, émulo de Clint Eastwood, le llevarán a investigar las extrañas desapariciones de jóvenes estudiantes universitarias, que se han volatilizado sin dejar rastro. 


    A la vez, deberá enfrentarse a un sicario de la Brigada, manco y tuerto, y ex pistolero de ETA, que va sembrando el pánico bajo las órdenes del misterioso bibliotecario de Químicas.

    Toda la acción sigue bajo la sombra de la conspiración de la Brigada y su pócima para crear asesinos infalibles y despiadados. Una fórmula que parece haber descubierto el último ingrediente escrito en una tablilla sumeria.

    Para los amantes incondicionales de Medina y la inspectora lesbiana Erika López, que en esta ocasión deberá afrontar unas acusaciones más que duras.

    PD: La mejor escena es cuando el agente Aguirre conversa con Jon Bon Jovi en casa de la viuda Lourdes... y hasta aquí se puede contar.

martes, 7 de marzo de 2017

'El signo del dragón', de Ricardo Alía: se lee del tirón

    
    'El signo del dragón', de Ricardo Alía, es una grata sorpresa. la novela, absorbente desde la primera hasta la última página, se lee del tirón. En 72 horas la devoré de cabo a rabo.

    "Max, tras alejar la escopeta del atracador con un puntapié, contempló amargamente la escena final: a sus pies, el enano intentaba contener con las manos la sangre que manaba de su estómago; el otro se retorcía de dolor en el suelo sin cesar de proferir insultos ininteligibles; Ji permanecía bajo el  mostrador, en silencio y respirando trabajosamente, y no se le veía a pesar de su corpulencia; la mujer y el niño lloraban acurrucados junto al estante de de los frutos secos; la anciana seguía en  pie. Se oyó un chirriante ruido de neumáticos en la lejanía.

     -Es lo mejor que me ha sucedido en al vida -dijo la anciana con la cara salpicada de sangre".

    Mezcla de novela negra y thriller, el personaje principal es un descubrimiento. El ex inspector de la Policía Nacional Max Medina reciclado como investigador peculiar y de prestigio en la Ertzaintza, debe hacer frente a extraños y brutales asesinatos en la facultad de Químicas de San Sebastián. Actúa y va armado como Harry Callahan.

    "-¿Cómo qué...? -balbuceó el viejo. Alzó la vista y lo observó con atención, con el libro todavía en la mano y un dedo en la página que estaba leyendo-. Usted no es un universitario.

     -Ni lo soy ni lo fui.

    -Entonces aplicó el célebre dicho de que la universidad pule las piedras pero opaca los diamantes.

     -Bonito proverbio -convino el inspector."


    El extravagante inspector de Homicidios forma parte de un grupo heterogéneo de investigador compuesto por el irlandés-vasco policía científico, Joshua O'Neill; la hija de potentados y lesbiana oficial Erika López; y el agente con aspecto de levantador de peso 'harrijasotzaile' Asier Agirre.

    "El que sabe vivir no se preocupa de dragones cuando camina por la montaña- Ni lleva armas ni escudo cuando se adentra en territorio enemigo. El dragón no halla donde abrasarlo ni las armas donde aplicar su filo. ¿Por qué?"·


    Todos ellos deberán hacer frente a un antiguo proyecto químico de 1976 que jugaba con el ADN de las personas y que acabó en tragedia. Tras despertar en la actualidad, los experimentos con el genoma humano han dado pie a un depredador sin conciencia que se cobra sus víctimas entre los estudiantes de Donostia.

    "Su mente no paraba de funcionar, buscando una respuesta a toda aquella barbarie. Recordó las palabras de un filósofo: 'He luchado para no reírme de las acciones humanas, para no llorarlas, ni odiarlas, sino para comprenderlas.'"

    En el libro hay varias escenas de lo mejor de la novela negra actual. Una de ellas es cuando el inspector malencarado y políticamente incorrecto interviene en un atraco en la tienda de frutos secos de su barrio. Otra es el cara a cara entre Medina y un  policía municipal obsesionado por multar su Mustang GT Cobra Jet de 1968, blanco con rayas negras, incautado a un capo ruso.