"- ¿De verdad crees que entre alguno de estos locos está el asesino?
-Nunca hay que menospreciar la mente humana, la maldad del hombre es infinita y nunca hay que dar nada por supuesto. Recuerdo un caso en Madrid de una anciana que llamó a urgencias porque su nieta no podía respirar. Cuando llegaron los de la asistencia sanitaria no pudieron hacer nada por salvar a la niña. Cinco años tenía. Su abuelita, que todos los días la recogía del colegio y la llevaba al parque, la había estrangulado, y luego se había sentado en la cama a esperar a los de la ambulancia. Dijo que oía voces y que lo había tenido que hacer".
Ricardo Alía pone fin a la 'Trilogía del Zodiaco', crímenes y misterio en San Sebastián, con la mejor obra de las tres: 'El salto del caballo', un perfecto colofón a esta tremenda pieza de ingeniería de la novela negra y policíaca en español.
"Sí -corroboró Max-. Yo tampoco lo creo capaz, y tampoco veo una relación con los otros. Pero repito que nunca hay que fiarse. Todos podemos llegar a matar en un momento dado, solo que unos alcanzan ese momento, ese punto, más fácilmente que otros. El punto de inflexión es diferente en cada persona. A algunos, por más que los provoquen y que les sucedan cosas, les cuesta mucho llegar a ese punto".
Las nuevas aventuras de este Harry Callahan hispano que es Max Medina están repletas de suspense, asesinatos con extraños mensajes, teoría de la conspiración y el regreso a un pasado anclado en la Guerra Civil.
"-¿Qué quieres que busque?. ¿porno?
-Un teléfono -respondió Max.
-Línea erótica, ¿chicos o chicas?
-De una persona mayor que vive al otro lado del charco, en Colombia -añadió Max ignorándola.
-¿No tendrás un hijo secreto, verdad? Porque no podría ocultárselo a Cristina. Me daría mucha pena, pero tendríamos que dejarte. Te morirías solo y triste".
El caso/s que debe resolver junto a su inseparable -y rodeada de inseguridades- agente Erika López se van enredando a medida que se despliega esta inteligentísima trama, a la que, por si no faltasen problemas, se añade un exnovio paranoico de Cristina, la novia embarazada de Max.
Es una historia intensa, que se lee del tirón, que engancha y alcanza el alma. Muy bien narrada y repleta de lo más negro de la novela policíaca de crímenes y contubernios en la oscuridad.
Mis autores preferidos de novela negra y policiaca, acompañados de sus criaturas, los detectives e investigadores más escépticos y duros a la vez tiernos.
Mostrando entradas con la etiqueta maeva. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta maeva. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de mayo de 2017
viernes, 24 de marzo de 2017
'La cajita de rapé': deliciosa novela policíaca ambientada en el Madrid de 1861
Esta es una novela policíaca deliciosa. Excelentemente ambientada en el Madrid de 1861, castizo, auténtico y repleto de listillos, ricachones, funcionarios y vividores varios. El brutal asesinato de la joven y bella criada de los ricos comerciantes Ribalter dará inicio a una caza policial en la que se mezclan sexo, dinero, poder, deseo, mentiras y ambición.
"-Los que pagan para que otro haga una muerte son peores que los mismos asesinos.
-Hay ciertos grados de maldad en los que me es imposible establecer comparaciones. Pero creo que los que dieron la orden se merecen acabar igual que ese que está ahí tirado".
José María Benítez, inspector de La Latina, es un personaje adusto dotado de cachaza, serio, leal y, sobre todo, incorruptible. Y eso es mucho en la España cainita de 1861 en la que pertenecer a los moderados, progresistas o de la Unión Liberal significa la vida o la muerte, según de qué pie se cojea.
"Madrid, Villa y Corte, ciudad soñada por artistas y literatos de provincia, por hacendados y capitalistas de provincia, por embaucadores y tahúres de provincia. Madrid, babel de ceceos y seseos, de andaluces, catalanes y montañeses, de banqueros, empedradores y amas de cría, de abogados, diputados, libretistas de zarzuela y chalanes. Madrid, coronada villa de ollas repletas, ollas vacías y restos de pucheros trasegados por porteras y criadas desde el piso principal a los sotabancos y buhardillas. Madrid, capital de un reino de tercera categorías que siglos ha fue un imperio, ciudad en la que usureros y mendigos de levita, doctores en jurisprudencia y analfabetos, agentes de bolsa, ingenieros y artistas, viven puerta con puerta o, por mejor decir, trecho con suelo. Es este Madrid de Isabel II una ciudad de contrastes entreverados. Y el distrito sus de La Latina más si cabe".
Es un libro genial. Porque no solo cuenta con una trama genial y con unos personajes deliciosos, sino que describe a la perfección cómo era la capital de España en la segunda mitad del siglo XIX, bajo el gobierno del general O'Donnell. Refleja de manera más que fidedigna las conjuras políticas y el maquiavelismo de un mundo en el que Benítez consigue sobrevivir gracias su pericia como investigador al servicio de la Reina Isabel II.
"De camino al Gobierno Civil, Benítez medita sobre el encargo que le hizo ayer González Cuesta. Si algo ha aprendido a lo largo de sus muchos años de policía es que para poder mantener la independencia frente a la despótica y ambiciosa clase política es necesario disponer de armas. Contra el político que ha decidido enredarte en sus mezquinos trapicheos no queda más alternativa que jugar sucio y pagarle con la misma moneda".
'La cajita de rapé' (Ediciones Maeva) es una joyita de la narrativa negra-policíaca española. Una obra que se disfruta desde el primer momento y no se puede dejar hasta el final. Los requiebros de la acción son inesperados sin dejar atisbar en ningún momento qué es verdad y qué son meras sombras chinescas.
"España sigue siendo hoy, igual que hace un cuarto de siglo, un país de pandillas, banderías y fanáticos. Un país de ciegos que se apalean entre sí por procurarse un pedazo del presupuesto. Un país en el que, a fuerza de repetirlo, no son pocos los que han terminado creyéndose libres".
Hay que leerla, sí o sí. Deja huella esta especie de Sherlock Holmes cañí, un policía íntegro, pero de carne y hueso.
"-Los que pagan para que otro haga una muerte son peores que los mismos asesinos.
-Hay ciertos grados de maldad en los que me es imposible establecer comparaciones. Pero creo que los que dieron la orden se merecen acabar igual que ese que está ahí tirado".
José María Benítez, inspector de La Latina, es un personaje adusto dotado de cachaza, serio, leal y, sobre todo, incorruptible. Y eso es mucho en la España cainita de 1861 en la que pertenecer a los moderados, progresistas o de la Unión Liberal significa la vida o la muerte, según de qué pie se cojea.
"Madrid, Villa y Corte, ciudad soñada por artistas y literatos de provincia, por hacendados y capitalistas de provincia, por embaucadores y tahúres de provincia. Madrid, babel de ceceos y seseos, de andaluces, catalanes y montañeses, de banqueros, empedradores y amas de cría, de abogados, diputados, libretistas de zarzuela y chalanes. Madrid, coronada villa de ollas repletas, ollas vacías y restos de pucheros trasegados por porteras y criadas desde el piso principal a los sotabancos y buhardillas. Madrid, capital de un reino de tercera categorías que siglos ha fue un imperio, ciudad en la que usureros y mendigos de levita, doctores en jurisprudencia y analfabetos, agentes de bolsa, ingenieros y artistas, viven puerta con puerta o, por mejor decir, trecho con suelo. Es este Madrid de Isabel II una ciudad de contrastes entreverados. Y el distrito sus de La Latina más si cabe".
Es un libro genial. Porque no solo cuenta con una trama genial y con unos personajes deliciosos, sino que describe a la perfección cómo era la capital de España en la segunda mitad del siglo XIX, bajo el gobierno del general O'Donnell. Refleja de manera más que fidedigna las conjuras políticas y el maquiavelismo de un mundo en el que Benítez consigue sobrevivir gracias su pericia como investigador al servicio de la Reina Isabel II.
"De camino al Gobierno Civil, Benítez medita sobre el encargo que le hizo ayer González Cuesta. Si algo ha aprendido a lo largo de sus muchos años de policía es que para poder mantener la independencia frente a la despótica y ambiciosa clase política es necesario disponer de armas. Contra el político que ha decidido enredarte en sus mezquinos trapicheos no queda más alternativa que jugar sucio y pagarle con la misma moneda".
'La cajita de rapé' (Ediciones Maeva) es una joyita de la narrativa negra-policíaca española. Una obra que se disfruta desde el primer momento y no se puede dejar hasta el final. Los requiebros de la acción son inesperados sin dejar atisbar en ningún momento qué es verdad y qué son meras sombras chinescas.
"España sigue siendo hoy, igual que hace un cuarto de siglo, un país de pandillas, banderías y fanáticos. Un país de ciegos que se apalean entre sí por procurarse un pedazo del presupuesto. Un país en el que, a fuerza de repetirlo, no son pocos los que han terminado creyéndose libres".
Hay que leerla, sí o sí. Deja huella esta especie de Sherlock Holmes cañí, un policía íntegro, pero de carne y hueso.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

