'El salto del caballo', de Ricardo Alía. La investigación de una especie de Harry Callahan autóctono, domiciliado en Donostia y dueño de un Mustang GT Cobra Jet, de 1968, blanco con rayas negras incautado a un capo ruso, sobre un cruento asesino en serie, es la excusa perfecta para desarrollar esta tercera parte de la tremenda saga 'Trilogía del Zodiaco'. La protagoniza el inspector de la Ertzaintza (ex policía nacional) Max Medina, junto a su compañera la inestable agente Erika López. Mucha suciedad y conjuras peligrosas. Su puntito de humor también se agradece. Se goza. PD: Más que recomendables las otras dos piezas de esta bestial trilogía: 'El vuelo de la serpiente' y 'El signo del dragón'.
'Besar al detective', de Élmer Mendoza. Es imprescindible para los amantes de la novela negra. Un puntazo. Crudo y real. El inspector Edgar 'El Zurdo' Mendieta de la Policía Ministerial de Culiacán, capital de Sinaloa, es una auténtica delicia. La imagen brutal y salvaje del México actual domina en esta obra maestra del género. El lenguaje es exuberante y la historia poderosa. Como lo son todas las protagonizadas por 'El Zurdo', medio héroe, medio hombre de a pie y medio demonio. El narco, el tráfico de armas, el FBI y un asesino en serie se mezclan en esta delicia de la negra, negrísima, con alto contenido de crítica social.
'Soy Pilgrim', de Terry Hayes. Es otro de los títulos irrenunciables para los enamorados del género que mezcla novela negra y policíaca, historias de espías a lo James Bond, misterio, aventuras y thriller. Pese a su enormidad (864 páginas) se lee en un periquete. También posee cierto aroma a 'El silencio de los corderos'. Desde luego, es una obra total, protagonizada por un secretísimo, sencillo y letal agente especial, tan secreto que solo dos personas saben de su existencia. Nazis, asesinos en serie y millonarios sin escrúpulos se dan la mano desde EE.UU. hasta Rusia, pasando por Turquía, Londres y Berlín. Es realmente necesario leerla y disfrutarla. Cada giro es más interesante que el anterior.
'El cuervo a través del cristal', de Carlos Meneses Nebot. Es una obra diferente. No es negra negrísima, pero al mismo tiempo es negra negrísima. Las extrañas muertes salvajes de jóvenes homosexuales, relacionados con el mundo de la noche y las drogas, da pie a la investigación por parte de uno de los policías más desquiciados de la historia: prototipo de mala persona y mala bestia. Eso sí, tiene su porqué, por que si no, sería para llevarlo directamente al paredón. Víctor Aguirre, además, reúne parte de Lew Archer y Philip Marlowe. El humor negro y bestia es otro de los sellos de la casa. Impactante y sucia, como una patada de Roberto Carlos en la entrepierna.
'La cajita de rapé', de Javier Alonso García-Pozuelo. Una especie de Sherlock Holmes hispano, más concretamente, castizo, bigotudo y que atiende al nombre de comisario de La Latina, José María Benítez, debe investigar la extraña muerte de una doncella -y la desaparición de su amiga- en el Madrid de 1861, donde las puñaladas traperas entre liberales y conservadores apenas permiten fenecer en paz a un Imperio herido de muerte. Es una historia con una trama muy trabajada y perfectamente narrada, sobre un policía íntegro, que no se deja comprar pese a las cuantiosas ofertas y con un pasado oscuro. Ser leal, servicial y recto en esa época era casi imposible, pero a Benítez no le temblará el pulso caiga quien caiga. Genial libro.
Es muy buena. Diferente. Te hace pensar. Es épica. E inesperada. Recorre tres generaciones de la familia Burroughs, auténticos dueños de un condado, en las montañas al norte de Georgia. A cada cual más inhumano y bestia. Asesinos, pendencieros y sin alma. Deberán pagar -o no- sus múltiples pecados. Imprescindible. Con sabor a los clásicos negros, negrísimos. Una actualización de Hammett y Chandler. Drogas, prostitución, violencia, venganza, acción e investigaciones federales.
Mis autores preferidos de novela negra y policiaca, acompañados de sus criaturas, los detectives e investigadores más escépticos y duros a la vez tiernos.
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miércoles, 30 de agosto de 2017
La mejor novela negra para el verano 2017
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Novela Negra y Policiaca y las Mejores Series y Películas
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16:52
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viernes, 24 de marzo de 2017
'La cajita de rapé': deliciosa novela policíaca ambientada en el Madrid de 1861
Esta es una novela policíaca deliciosa. Excelentemente ambientada en el Madrid de 1861, castizo, auténtico y repleto de listillos, ricachones, funcionarios y vividores varios. El brutal asesinato de la joven y bella criada de los ricos comerciantes Ribalter dará inicio a una caza policial en la que se mezclan sexo, dinero, poder, deseo, mentiras y ambición.
"-Los que pagan para que otro haga una muerte son peores que los mismos asesinos.
-Hay ciertos grados de maldad en los que me es imposible establecer comparaciones. Pero creo que los que dieron la orden se merecen acabar igual que ese que está ahí tirado".
José María Benítez, inspector de La Latina, es un personaje adusto dotado de cachaza, serio, leal y, sobre todo, incorruptible. Y eso es mucho en la España cainita de 1861 en la que pertenecer a los moderados, progresistas o de la Unión Liberal significa la vida o la muerte, según de qué pie se cojea.
"Madrid, Villa y Corte, ciudad soñada por artistas y literatos de provincia, por hacendados y capitalistas de provincia, por embaucadores y tahúres de provincia. Madrid, babel de ceceos y seseos, de andaluces, catalanes y montañeses, de banqueros, empedradores y amas de cría, de abogados, diputados, libretistas de zarzuela y chalanes. Madrid, coronada villa de ollas repletas, ollas vacías y restos de pucheros trasegados por porteras y criadas desde el piso principal a los sotabancos y buhardillas. Madrid, capital de un reino de tercera categorías que siglos ha fue un imperio, ciudad en la que usureros y mendigos de levita, doctores en jurisprudencia y analfabetos, agentes de bolsa, ingenieros y artistas, viven puerta con puerta o, por mejor decir, trecho con suelo. Es este Madrid de Isabel II una ciudad de contrastes entreverados. Y el distrito sus de La Latina más si cabe".
Es un libro genial. Porque no solo cuenta con una trama genial y con unos personajes deliciosos, sino que describe a la perfección cómo era la capital de España en la segunda mitad del siglo XIX, bajo el gobierno del general O'Donnell. Refleja de manera más que fidedigna las conjuras políticas y el maquiavelismo de un mundo en el que Benítez consigue sobrevivir gracias su pericia como investigador al servicio de la Reina Isabel II.
"De camino al Gobierno Civil, Benítez medita sobre el encargo que le hizo ayer González Cuesta. Si algo ha aprendido a lo largo de sus muchos años de policía es que para poder mantener la independencia frente a la despótica y ambiciosa clase política es necesario disponer de armas. Contra el político que ha decidido enredarte en sus mezquinos trapicheos no queda más alternativa que jugar sucio y pagarle con la misma moneda".
'La cajita de rapé' (Ediciones Maeva) es una joyita de la narrativa negra-policíaca española. Una obra que se disfruta desde el primer momento y no se puede dejar hasta el final. Los requiebros de la acción son inesperados sin dejar atisbar en ningún momento qué es verdad y qué son meras sombras chinescas.
"España sigue siendo hoy, igual que hace un cuarto de siglo, un país de pandillas, banderías y fanáticos. Un país de ciegos que se apalean entre sí por procurarse un pedazo del presupuesto. Un país en el que, a fuerza de repetirlo, no son pocos los que han terminado creyéndose libres".
Hay que leerla, sí o sí. Deja huella esta especie de Sherlock Holmes cañí, un policía íntegro, pero de carne y hueso.
"-Los que pagan para que otro haga una muerte son peores que los mismos asesinos.
-Hay ciertos grados de maldad en los que me es imposible establecer comparaciones. Pero creo que los que dieron la orden se merecen acabar igual que ese que está ahí tirado".
José María Benítez, inspector de La Latina, es un personaje adusto dotado de cachaza, serio, leal y, sobre todo, incorruptible. Y eso es mucho en la España cainita de 1861 en la que pertenecer a los moderados, progresistas o de la Unión Liberal significa la vida o la muerte, según de qué pie se cojea.
"Madrid, Villa y Corte, ciudad soñada por artistas y literatos de provincia, por hacendados y capitalistas de provincia, por embaucadores y tahúres de provincia. Madrid, babel de ceceos y seseos, de andaluces, catalanes y montañeses, de banqueros, empedradores y amas de cría, de abogados, diputados, libretistas de zarzuela y chalanes. Madrid, coronada villa de ollas repletas, ollas vacías y restos de pucheros trasegados por porteras y criadas desde el piso principal a los sotabancos y buhardillas. Madrid, capital de un reino de tercera categorías que siglos ha fue un imperio, ciudad en la que usureros y mendigos de levita, doctores en jurisprudencia y analfabetos, agentes de bolsa, ingenieros y artistas, viven puerta con puerta o, por mejor decir, trecho con suelo. Es este Madrid de Isabel II una ciudad de contrastes entreverados. Y el distrito sus de La Latina más si cabe".
Es un libro genial. Porque no solo cuenta con una trama genial y con unos personajes deliciosos, sino que describe a la perfección cómo era la capital de España en la segunda mitad del siglo XIX, bajo el gobierno del general O'Donnell. Refleja de manera más que fidedigna las conjuras políticas y el maquiavelismo de un mundo en el que Benítez consigue sobrevivir gracias su pericia como investigador al servicio de la Reina Isabel II.
"De camino al Gobierno Civil, Benítez medita sobre el encargo que le hizo ayer González Cuesta. Si algo ha aprendido a lo largo de sus muchos años de policía es que para poder mantener la independencia frente a la despótica y ambiciosa clase política es necesario disponer de armas. Contra el político que ha decidido enredarte en sus mezquinos trapicheos no queda más alternativa que jugar sucio y pagarle con la misma moneda".
'La cajita de rapé' (Ediciones Maeva) es una joyita de la narrativa negra-policíaca española. Una obra que se disfruta desde el primer momento y no se puede dejar hasta el final. Los requiebros de la acción son inesperados sin dejar atisbar en ningún momento qué es verdad y qué son meras sombras chinescas.
"España sigue siendo hoy, igual que hace un cuarto de siglo, un país de pandillas, banderías y fanáticos. Un país de ciegos que se apalean entre sí por procurarse un pedazo del presupuesto. Un país en el que, a fuerza de repetirlo, no son pocos los que han terminado creyéndose libres".
Hay que leerla, sí o sí. Deja huella esta especie de Sherlock Holmes cañí, un policía íntegro, pero de carne y hueso.
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