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viernes, 27 de diciembre de 2019

'La forma en que algunos mueren', de Ross Macdonald: la esencia de la novela negra clásica

    "Era la clase de cachorro que lamería cualquier mano a la que temiera morder. Me deprimía no poder golpearlo otra vez porque era más joven y blando y demasiado fácil. Si realmente lo lastimaba, se lo haría sentir a alguien más débil que él, como Ruth. En realidad, nada podía hacerse con Ronnie, al menos yo no podía. 

    Continuaría haciendo algún dinero de uno u otro modo hasta acabar en Folsom, o en la morgue, o en una residencia con piscina en la cumbre de la colina. Había miles como él en mi distrito de diez mil millas cuadradas: muchachos que habían perdido sus futuros, a sus padres y a sí mismos en las calles bajas y mal hechas de las ciudades de la costa; muchachos con entrañas gastadas, imaginaciones de libros de historietas, una bravura que creció demasiado tarde para una guerra, demasiado temprano para otra".

    'La forma en que el algunos mueren', de Ross Macdonald, es novela negra en esencia pura. Una historia que empieza calmada, como una balsa de aceite, pero que poco a poco se enrevesa y se transforma en una auténtica hoguera de droga, traición y muerte.
   
    "-Me sorprende Marjorie -pero no manifestó emoción alguna. La cara era la de quien no piensa en nada determinado y tenía la piel cansada y floja sobre los huesos. Unas arrugas profundas iban de la nariz a los extremos de la boca. Empezó a explorarlas con los dedos-. No pensé que Marjorie llevaría las cosas tan lejos.
    
    -Usted la hirió en sus sentimientos -dije-. Nunca conviene herir los sentimientos de una mujer. Si hay que robarles, hay que tratar de hacerlo sin herir sus sentimientos."
    
    En este nuevo caso de Lew Archer no sobra de nada. El cinismo del detective es solo para sobrevivir. Pese a mezclarse con lo peor de la sociedad, sale bien librado. Gracias a la suerte, a ese aire de tipo duro, pero tierno; y a su principal valor: la ética. Una moral extraña en un mundo de canallas y seres despreciables.
    
    "Con su cuerpo hinchado envuelto en un albornoz blanco, me recordaba algo a un emperador romano serruchado y martillado. Era extraño que hombres como Dowser llegaran a tener el poder que poseían. Sin duda lo tenían porque lo anhelaban tan ardientemente, y porque estaban dispuestos a asumir cualquier responsabilidad, a correr cualquier riesgo, con tal de alcanzar ese poder y conservarlo. Eran capaces de sobornar a funcionarios públicos, asesinar rivales, vender drogas y mujeres; y de algún modo eran tolerados porque lo hacían por el dinero y el éxito, no por las cosas en sí".
    
    La investigación de Archer para localizar a una mujer desaparecida ser verá envuelta por una extraña aventura a lo largo de California. En el cóctel de droga y dinero se darán la mano bandas de gángsters, camellos, policías, actores y todo tipo de seres de baja estofa, junto a sicarios y desapariciones. En un ambiente malsano de cuchitriles y moteles de dudosa reputación.
    
    En definitiva un rompecabezas que el investigador privado deberá desentrañar con sus mejores cualidades: capacidad de observación, puños, resistencia, experiencia, una enorme baraka y un gran conocimiento de los bajos fondos, sus gentes y sus trucos.

domingo, 3 de noviembre de 2019

La mejor novela negra clásica

    La biblioteca imprescindible -y genuina- con los mejores títulos de novela negra clásica la encontré en el libro ''Temes i autors de la novel-la negra. De la 'Série Noire' a la 'Cua de Palla" (1994) del experto en el género Xavier Coma.

    Y es esta:

    -'Cosecha roja'. 'El halcón maltés' y 'La llave de cristal' de Dashiell Hammet.
    -'El pequeño César', 'Alta sierra' y 'El hombre frío' de William Riley Burnett.
    -'Piedras verdes' de Raoul Whitfield.
    -'Sin freno' de Paul Cain.
    -'Canción de amor en Manhattan' y 'La dama fantasma' de William Irish.
    -'El cartero siempre llama dos veces', 'Doble indemnización' y 'El simulacro del amor' de James M. Cain.
    -'Vidas cruzadas', 'Cómo duerme la bestia'  y 'La nevada del año pasado' de Don Tracy.
    -'¿Acaso no matan a los caballos?', 'Los sudarios no tienen bolsillos' y 'Corazón de hielo' de Horace McCoy.
    -'Unos ladrones como nosotros' de Edward Anderson.
    -'El sueño eterno', 'Adiós, muñeca' y 'El largo adiós' de Raymond Chandler.
    -'La viña de Salomón' de Jonathan Latimer.
    -'El pájaro caído' de Dorothy B. Hughes.
    -'El gran reloj' de Kenneth Fearing.
    -'La trampa fabulosa' y 'Noche diabólica' de Fredric Brown.
    -'El blanco móvil' y 'El hombre enterrado' de Ross Macdonald.
    -'Extraños en un tren' y 'El talento de Mr. Ripley' de Patricia Highsmith.
    -'El escudo para el crimen' y 'La hora más oscura' de William P. McGivern.
    -'La calle de los perdidos', 'Calle sin retorno' y 'Disparen sobre el pianista' de David Goodis.
    -'Noche salvaje', '1280 almas' y 'La huida' de Jim Thompson.
    -'Atraco perfecto' de Lionel White.
    -'La mujer del pelirrojo' de Bill S. Ballinger.
    -'Por amor a Imabelle', 'Un ciego con una pistola' y 'Algodón en Harlem' de Chester Himes.
    -'El fin de la noche' de John D. MacDonald.
    -'Tiempo de matar' y 'El palomo fugitivo' de Donald E. Westlake.

lunes, 8 de mayo de 2017

'Los maléficos', de Ross MacDonald: no es su mejor obra

    "Duerme el largo sueño; los maléficos acumulan fatigas y calamidades a nuestro alrededor".

    Aquí pulula un Lew Archer que carece de atractivo. Es un detective como cualquier otro, salvo alguna frase ingeniosa. La trama, aunque oscura y decadente, como mandan los cánones, tiene poca chicha.

    "Las mujeres altas sentadas detrás de un escritorio siempre me han turbado, de todos modos. Probablemente, la cosa se remonta a la vicedirectora del instituto Wilson, que veía con malos ojos el cebo vivo que yo solía llevar en el termo de mi almuerzo, así como otras muestras de mi ingeniosidad".

    Aparecen personajes atrapados en el alcohol, la lujuria, la enfermedad mental y la codicia. Un atractivo en una obra en la que queremos saber quién o quiénes son los asesinos. Pero ahí se queda. Los diálogos no son excesivamente ingeniosos y las mujeres fatales parecen salidas del mismo molde aburrido y típico.

    "Codicia, odio y esnobismo -dijo-. Todas las personas que han vivido en esa casa se han vuelto codiciosas, malévolas y esnobs. Exceptp Carl. No es extraño que no pudiera soportarlo".

    El malo es quien menos nos esperamos en esta crítica a los ricos por fuera y podridos por dentro de California. Decadencia y crítica social en una novela que considero menor entre las de MacDonald. La recomiendo para los amantes de este escritor y de Archer, pero ni mucho menos es imprescindible. 

    "En cierto modo sí estaba asustado. Zinnie era una belleza rubia y dura que combatía contra el mundo con dos armas, el dinero y el sexo. Ambas le habían estallado en las manos, dejándole cicatrices. Las cicatrices eran invisibles, pero yo podía sentir los tejidos muertos. No quería ninguna parte de ella".

domingo, 7 de agosto de 2016

'El caso Galton', de Ross Macdonald: genuino sabor a clásico

     "-Me sorprende, Lew. No creí que podría afligirlo de esa manera. Le gente dice que usted es capaz de detener el viento para que no se enfríe la oveja trasquilada.

    -Pero las puñaladas que usted le aplicó a Culligan no tienen parecido con las actitudes de las ovejas.

    -Tenía que matarlo. Usted no parece no haberlo comprendido".   

    'El caso Galton', de Ross Macdonald, es una historia oscura con genuino sabor a clásico. Aunque el detective privado Lew Archer no sea al auténtico tipo duro que aparece en otras novelas de Macdonald, sí recibe de palos, como no podría ser de otra manera.

    La investigación sobre la desaparición del rico heredero 20 años atrás permitirá que aflore a la superficie un mundo de mentiras, robos, extorsiones y violencia. Anthony Archer abandonó su hacienda en Santa Teresa con una joven mujer de clase baja, empeñado en ser artista...y nunca más se supo.

    Por ello, Archer viajará a Chicago, Los Ángeles y Ontario en busca de alguien que aún puede estar vivo o no, con  el objeto de heredar la inmensa fortuna de los Galton.

    Sexo, balas, envidia y falsedad se mezclan en un vigoroso cóctel como solo el genio de Ross Macdonald podría elaborar, en un libro muy recomendable, aunque algo alejado de la brillantez de 'El blanco móvil'.

    Sello de calidad de la novela negra más genuina y auténtica. No defraudará su final.
 

lunes, 11 de julio de 2016

'El blanco móvil', de Ross Macdonald: Lew Archer, la maldad y el clásico más negro

       "-Empezaré por el principio. Cuando entré en la policía en 1935, creía que el mal era una cualidad con la que algunos habían nacido, como un labio leporino. El trabajo de policía consistía en descubrirlos y quitarlos de en medio. Pero el mal no es algo tan simple. Todo el mundo lo lleva dentro de sí, que éste salga a la luz depende de una serie de circunstancias. Entorno, oportunidad, presiones económicas, una pizca de mala suerte, un mal amigo- El problema reside en que un policía tiene que juzgar a los demás casi a dedo y actuar inmediatamente

    -¿Juzga usted a la gente?

    -A todo el que conozco. Los graduados de la academia de policía dan mucha importancia  al detección científica, lo que es cierto a medias. Pero la mayor parte de mi trabajo consiste en observar a la gente y en juzgarla.

    -¿Y encuentra el mal en todo el mundo?

    -Justamente. O me estoy volviendo más intransigente o la gente va de mal en peor. La guerra y la inflación siempre auspician una buena cosecha de maleantes (...)"

    Enfrentarse a un monstruo de la novela negra más clásica es todo un reto. Un reto que se acaba pronto. Enseguida la historia te atrapa y quieres más y más, y eso que Lew Archer, el inmortal detective creado por Ross Macdonald, no es un superhérore y mucho menos Stallone en Rambo II o Tom Cruise en las inacabables -y, a veces, inaguantables- 'Misiones imposibles'.

    -El crimen a menudo se disemina así -dije-. Como una epidemia. Lo habrá visto antes alguna vez.
 
    -No en uno de mis amigos. -Se quedó silencioso durante un momento-. Bert hablaba, hace un minuto, de Kierkeggard. Citó algo sobre la inocencia. La inocencia es como estar al borde de un profundo abismo. Es imposible mirar hacia el abismo sin perderla. Una vez que se ha mirado, se es culpable. Bert dijo que él miró (...)

    'El blanco móvil', de Macdonald, cuarto integrante de la Santísima Trinidad de la novela negra, junto al Dios Hammett, Jesucristo Chandler y el espíritu santo Jim Thompson, es una delicia. Es un clásico porque jamás perderá frescura. Lo leas hoy, hace 40 años o dentro de 100, seguirá siendo un novelón. 

 
    "Sabía lo bastante acerca de él como para comprenderlo. Miranda constituía todo lo que él había soñado: dinero, juventud, pechos puntiagudos, una auténtica belleza".

    En este libro pocas cosas sobran. Los personajes son absolutamente reales, las acciones más que duras, las mujeres fatales y los hombres, entre ambiciosos, estúpidos y muy violentos. Vamos, que una fiel radiografía de los gloriosos años del Hollywood de 'El sueño eterno' o 'El halcón maltés'. Sin perder, en 2016, actualidad ni frescura algunas.


    "Intenté sonreír para alentarme. Al fin y al cabo, yo era un buen tipo. Amigo de maleantes, putas, casos difíciles y blancos fáciles; un detective privado con el ojo en la cerradura de dormitorios ilícitos; informante de los celos, rata tras las paredes, pistolero a sueldo para cualquiera que pague cincuenta pavos al día; pero, después de todo, un buen tipo".

    Cinismo, causticidad, acción, disparos, corrupción, matones, vampiresas, ricachones, traidores... conforman un lugar en el que solo Archer parece sobrevivir y mantenerse limpio entre lo más degradado de la condición humana.

    "-¿De qué escapa, Archer? -preguntó burlona.

    -De nada. ¿Quiere usted una respuesta seria?

    -Sería bueno para variar.

    -Me gusta el peligro dosificado. Peligro domesticado, controlado por mí. Me proporciona una sensación de poder, supongo, ser dueño de mi propia vida y saber que no voy a perderla".

sábado, 22 de agosto de 2015

'Sota el signe de sagitari', de Jaume Fuster: una obra mestra imprescindible

    'Sota el signe de sagitari', de Jaume Fuster, és un clàssic de la novel-la negra espanyola escrita en català. Està a la altura de llibres de culte com els escrits pels gegants Andreu Martín, Manuel de Pedrolo, Francisco González Ledesma o Juan Madrid.

    Les obres de Fuster, protagonitzades pel perdiguer Lluís Arquer, tampoc desmereixen elogis quan es comparen amb les més exitoses de monstres com Chandler, Hammett o Macdonald, la santíssima trinitat dels llibres de crims.

    Per això mateix Fuster va batejar la seva criatura investigadora amb aquest nom: clarament, un homenatge a Lew Archer, perdiguer immortal creat per Ross Macdonald.

    Es pot dir que l'obra és tan bona com la millor de l'escriptor barceloní: 'De mica en mica s'omple la pica'. Publicada 15 anys abans, està protagonitzada per Enric Vidal, un investigador jove i virginal que, ben bé, podria ser un 'alter ego' del mateix Arquer.

    A 'Sota el signe de sagitari' hi ha el millor del gènere: acció a rompre, morts a tot arreu, dolents més que dolents, dones perilloses, policies corruptes i polítics sense moral.

    És un llibre que es llegeix sense quasibé respirar. Et colpeja el caparrot i et fa patir, gaudir, estar neguitós, intranquil... En una paraula: t'atrapa i no t'amolla fins al final. 

Aventura a Nàpols i Mallorca

    Es tracta d'una auténtica 'road movie' pels baixos fondos barcelonins, des que la trama es trasllada al món de la mafia napolitana i als criminals amagats a Mallorca. Molt còmic és l'inspector en cap de Palma i la seva xerrameca.

    Les drogues utilitzades com a armes pel govern de torn és una de les tesis de la història aquí explicada. Molt semblant al que figura a la pel-lícula 'Matar al mensajero', on un periodista acusa a la CIA d'introduir crack als barris poblats per ciutadans negres.

    Un llibre d'un deu de nota. Molt recomanable. Més ben dit: imprescindible. El geni del mestre absolut que és Jaume Fuster mereix la seva lectura sense contemplacions.

miércoles, 24 de julio de 2013

Nostálgico de las míticas Etiqueta Negra de Júcar y Serie Negra de Bruguera

   
Probablemente, la primera mejor colección de novela policíaca en España fue la Serie Negra de Bruguera, iniciada a finales de los años 70, y cuyos libros aún se pueden conseguir como auténticas joyas descatalogadas en las librerías de viejo o en los rastrillos de las ciudades.

    Los clásicos de primera fila -los más auténticos creadores de este género plagado de suspense, intriga, crueldad y fiel reflejo-crítica de la sociedad- aparecieron en esta colección de la no menos legendaria Editorial Bruguera. Se trata de Dashiell Hammett y Raymond Chandler con piezas tan aclamadas como 'Cosecha roja' (una de mis preferidas) ó 'La llave de cristal'.

    Igualmente, permitió que, recién desaparecida la interminable dictadura, llegasen a nuestro país autores de contrastada calidad como Chester Himes, Ross MacDonald, David Goodis y James Chadley Chase. Muchos de estos títulos fueron publicados hace pocos años en la Serie Negra del periódico 'El País' que los entregaba junto a un ejemplar del periódico.

Júcar Negra
    
La colección Etiqueta Negra de la Editorial Júcar -finales de los años 80 y principios de los 90- es otra de las series clásicas de la novela policíaca en castellano. Entre sus autores estrella figuran Julián Ibáñez, un pionero del género junto a Manuel Vázquez Montalbán. 

    También publicó obras de Donald E. Westlake, Paco Ignacio Taibo II, Jim Thompson (creador de la obra maestra '1.280 almas'), James Ellroy y Elmore Leonard, entre otros.

    En ella figuran los primeros trabajos -cargados de maldad y calidad a partes iguales- de Juan Madrid y Andreu Martín, dos de los mejores autores españoles del género, con el permiso de Francisco González Ledesma.       

    El relevo en esta segunda década de siglo ha llegado de la mano de la excelente colección de novela negra editada por RBA en su Serie Negra. Calidad, exigencia, talento y autenticidad son las señas de identidad de esta colección.