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domingo, 3 de noviembre de 2019

La mejor novela negra clásica

    La biblioteca imprescindible -y genuina- con los mejores títulos de novela negra clásica la encontré en el libro ''Temes i autors de la novel-la negra. De la 'Série Noire' a la 'Cua de Palla" (1994) del experto en el género Xavier Coma.

    Y es esta:

    -'Cosecha roja'. 'El halcón maltés' y 'La llave de cristal' de Dashiell Hammet.
    -'El pequeño César', 'Alta sierra' y 'El hombre frío' de William Riley Burnett.
    -'Piedras verdes' de Raoul Whitfield.
    -'Sin freno' de Paul Cain.
    -'Canción de amor en Manhattan' y 'La dama fantasma' de William Irish.
    -'El cartero siempre llama dos veces', 'Doble indemnización' y 'El simulacro del amor' de James M. Cain.
    -'Vidas cruzadas', 'Cómo duerme la bestia'  y 'La nevada del año pasado' de Don Tracy.
    -'¿Acaso no matan a los caballos?', 'Los sudarios no tienen bolsillos' y 'Corazón de hielo' de Horace McCoy.
    -'Unos ladrones como nosotros' de Edward Anderson.
    -'El sueño eterno', 'Adiós, muñeca' y 'El largo adiós' de Raymond Chandler.
    -'La viña de Salomón' de Jonathan Latimer.
    -'El pájaro caído' de Dorothy B. Hughes.
    -'El gran reloj' de Kenneth Fearing.
    -'La trampa fabulosa' y 'Noche diabólica' de Fredric Brown.
    -'El blanco móvil' y 'El hombre enterrado' de Ross Macdonald.
    -'Extraños en un tren' y 'El talento de Mr. Ripley' de Patricia Highsmith.
    -'El escudo para el crimen' y 'La hora más oscura' de William P. McGivern.
    -'La calle de los perdidos', 'Calle sin retorno' y 'Disparen sobre el pianista' de David Goodis.
    -'Noche salvaje', '1280 almas' y 'La huida' de Jim Thompson.
    -'Atraco perfecto' de Lionel White.
    -'La mujer del pelirrojo' de Bill S. Ballinger.
    -'Por amor a Imabelle', 'Un ciego con una pistola' y 'Algodón en Harlem' de Chester Himes.
    -'El fin de la noche' de John D. MacDonald.
    -'Tiempo de matar' y 'El palomo fugitivo' de Donald E. Westlake.

martes, 6 de septiembre de 2016

'El asesino dentro de mí', de Jim Thompson: no me ha enganchado

    'El asesino dentro de mí' es una de las novelas más celebradas de Jim Thompson, el monstruo de la novela negra junto a Hammett, Chandler y MacDonald. Sin embargo, para mí, es una obra que ni fu ni fa; me ha dejado completamente indiferente.

    Y no es porque no contenga ingredientes interesantes, todo lo contrario: ese ayudante de sheriff a lo 'Dexter'; el magnate malo malísimo del pueblo; la prostituta brutalmente asesinada; la violencia irracional; el ambiente opresivo de Texas...

    Más bien creo que es el ritmo lento del libro (nada que ver con el frenesí de '1.280 almas', esa obra maestra ó la genialísima 'Noche salvaje'), el delirante monólogo interior, la poca racionalidad de lo que ocurre, el no saber hacia dónde vamos, el dejá vu...

    'El asesino dentro de mí' no me ha enganchado. Tal vez al principio puede agradar, luego noto que la trama decae con encuentros y diálogos poco profundos y nada intensos o escasamente interesantes. Llega el asesinato doble y parece que remonta, pero vuelve el anticlímax...

    Lo siento, pero es la segunda vez que lo intento y este tipo, Lou Ford, hijo de un médico buenísima persona, no me cae bien.

jueves, 21 de julio de 2016

'Noche salvaje', de Jim Thompson: muy dura y salvaje

    "Nosotros no podíamos evitarlo -convine-, pero eso no mejoraba su situación. Tenía que trabajar en las minas, y cuando un hombre tiene que hacer algo, lo hace. Pero no por eso le resulta más fácil. Incluso podría decirse que le resultaba doblemente difícil.

    Uno no es valiente, noble, desprendido o cualquiera de esas cosas que todo hombre quiere creer que es. Uno no es más que una rata acorralada, y con el tiempo empieza a comportarse como tal".

    Novela negra, negrísima, crimen, terror, locura, mafia, sexo... son los ingredientes principales de esta obra maestra de Jim Thompson, llamada 'Noche salvaje'.

    Es un thriller negro y de terror que te deja pegado a sus páginas. Hay fuerza, alma y poderío. Nunca sabes cómo va a seguir la siguiente página. El ambiente tenso y el suspense, con toques de surrealismo, son brutales.

    "Lo problemático de matar a alguien es que resulta muy fácil. Al final uno llega a hacerlo sin pensar. Uno lo hace en lugar de pensar (...)

    Se la clavé en el cuello. Un poco más y le saco la nuez por el otro lado. Saqué el gran pañuelo de seda del bolsillo en la pechera de su traje  y lo usé para limpiarme las manos y borra las huellas de la navaja. A continuación le metí la navaja en el bolsillo (para confundirlos, más que nada). Después puse su cuerpo en el suelo del coche y me fui al centro en metro".

    La narración sobre el encargo a un sicario de asesinar en un pueblucho de mala muerte a un chivato de la mafia es perfecta.

    Y el final, apoteósico. Me recuerda a esas imágenes entre oníricas y surrealistas diseñadas por Salvador Dalí, precisamente, para la película 'Recuerda' de Alfred Hitchcock.

    "Uno lo hacía todo a la perfección: tenía en cuenta todos los factores, lo hacía todo dos veces mejor de lo acostumbrado e incluso había momentos de suerte. Todo iba sobre ruedas, y uno se decía que era muy listo y que nadie podía con él.

    Y un borracho medio lelo, sin redaños ni para matar una mosca, de pronto intervenía y te daba por saco a base de bien".

    Carl Bigelow (alias Pequeño Bigger), sicario con cara de niño, pero con decenas de muertes en su haber, se juega su propia vida en una misión complicada, enrevesada y oscura en el pueblucho Peardale. La encarga el todopoderoso ricachón y salvaje 'El Hombre'.


    Allí, se encontrará con personajes a cuál más sonado: Jake, Kendall, sra. Winroy, sheriff, Ruthie...

    "Yo estaba hecho polvo. Ya ni vivía; fingía vivir, como mucho.

    Vivir es recordar, diría yo. Si pierdes el interés, si todo resulta del mismo tono grisáceo, ese tono que ves al mirar la luz con los ojos cerrados, si nada -bueno o malo, recompensa o castigo- parece ser digno de mención, uno puede arreglárselas para seguir adelante, más o menos, durante un tiempo. Pero uno ya no vive. y uno ya no se acuerda de nada".

    Una obra dura, durísima. Te deja sin aliento. Viva la élite de la novela negra más clásica y genuina: Thompson, Hammett, Chandler y Macdonald.

miércoles, 24 de julio de 2013

Nostálgico de las míticas Etiqueta Negra de Júcar y Serie Negra de Bruguera

   
Probablemente, la primera mejor colección de novela policíaca en España fue la Serie Negra de Bruguera, iniciada a finales de los años 70, y cuyos libros aún se pueden conseguir como auténticas joyas descatalogadas en las librerías de viejo o en los rastrillos de las ciudades.

    Los clásicos de primera fila -los más auténticos creadores de este género plagado de suspense, intriga, crueldad y fiel reflejo-crítica de la sociedad- aparecieron en esta colección de la no menos legendaria Editorial Bruguera. Se trata de Dashiell Hammett y Raymond Chandler con piezas tan aclamadas como 'Cosecha roja' (una de mis preferidas) ó 'La llave de cristal'.

    Igualmente, permitió que, recién desaparecida la interminable dictadura, llegasen a nuestro país autores de contrastada calidad como Chester Himes, Ross MacDonald, David Goodis y James Chadley Chase. Muchos de estos títulos fueron publicados hace pocos años en la Serie Negra del periódico 'El País' que los entregaba junto a un ejemplar del periódico.

Júcar Negra
    
La colección Etiqueta Negra de la Editorial Júcar -finales de los años 80 y principios de los 90- es otra de las series clásicas de la novela policíaca en castellano. Entre sus autores estrella figuran Julián Ibáñez, un pionero del género junto a Manuel Vázquez Montalbán. 

    También publicó obras de Donald E. Westlake, Paco Ignacio Taibo II, Jim Thompson (creador de la obra maestra '1.280 almas'), James Ellroy y Elmore Leonard, entre otros.

    En ella figuran los primeros trabajos -cargados de maldad y calidad a partes iguales- de Juan Madrid y Andreu Martín, dos de los mejores autores españoles del género, con el permiso de Francisco González Ledesma.       

    El relevo en esta segunda década de siglo ha llegado de la mano de la excelente colección de novela negra editada por RBA en su Serie Negra. Calidad, exigencia, talento y autenticidad son las señas de identidad de esta colección.