martes, 13 de septiembre de 2016

'El dulce veneno del jazz', de Charlotte Carter: exquisita novela negra ligera

    "-Lo siento, Aubrey -me disculpé-. Te he despertado. Perdona, corazón.
    -¿Estás en apuros?-
    -En grandes apuros -dije a la vez que cerraba la puerta del piso.
    -¿Esos apuros?
    -No, peores.
    -¿Qué es peor que estar embarazada?
    -Esto -repuse-. Abrí el estuche del saxo, saqué los billetes enrollados de los calcetines y los tiré sobre el sofá de cuero blanco.
    -Aubrey cogió uno de los fajos, deslumbrada:
    -¿Llamas apuros a esto?
    -Sí.
    -¿De dónde ha salido?
    -De un muerto.
    -¿Te lo dio él?
    -En cierta manera.
    -¿Antes o después de morirse?
    -Un poco de cada. Era policía.
    -Abandona ahora mismo la ciudad, Nan.
    -va en serio, Aubrey. Uno de la secreta. Trabajaba cerca de donde estuve tocando ayer. Me dijo que era músico.
    -¿Qué opina Walter de todo esto?
    -Nada. Walter se mudó hace unos días.
    -Estupendo. Lo mejor que podría hacer ese capullo de mierda era irse con la música a ora parte".

    Joder. Pues a mí sí me ha gustado 'El dulce veneno del jazz'. Será porque también me gustan los libros de Flanagan de Andreu Martín y Jaume Ribera.

    La veo en la línea negra de una comedia ligera de Eduardo Mendoza. Un libro divertido, a la vez que oscuro, entretenido, desenfadado, y en el que hay que destapar muchos asuntos turbios.

    Además, considero que hay diálogos muy bien trabajados e ingeniosos. Me gusta Nanette Hayes

    La forma de narrar es diferente, tiene ritmo y es ágil.

    "Estaba segura, no obstante, de que no sería gran cosa como madre. Siempre me había considerado afortunada por tener un madre tan distinta de mí. Soy egocéntrica, mercuriana, emocionalmente inestable, con una paciencia que ni merece ese nombre, bastante solitaria, dada a zarpar hacia puertos desconocidos con cinco minutos de preaviso, como mucho, y la verdad es que no aguanto a las personas con las que no puede razonar"

    La trama tampoco me desagrada pues el ningún momento sospecho del final. Eso sí, tal vez cuando aparece el mafioso me huelo algo.

    No es una obra cumbre, pero he disfrutado con ella. El jazz no me gusta en demasía, pero he gozado rememorando piezas de Érik Satie y Thelonius Monk.

    Si es para adolescentes, pues se la recomendaría a cualquier chaval que quiera introducirse en el mundo de la novela negra. 

    Me ha gustado, bastante.

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