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jueves, 24 de marzo de 2022

La mejor novela negra y policíaca para el año 2022

-Cualquiera de la serie de Bernie Gunther, de Philip Kerr. Las novelas de la serie sobre el inspector de la Kripo de Berlín, que nacen poco antes de la subida al poder de los nazis, son una exquisitez, un ejemplo del buen pulso narrativo y una genialidad cargada de sangre, suspense y acción. Lo mejor, empezar por el principio, por la Trilogía Berlinesa: 'Violetas de marzo'; 'Pálido criminal'; y 'Réquiem alemán'.

-La Trilogía del inspector Trevejo. El escritor Luis Roso ha tejido una genialidad basada en terribles crímenes de la posguerra civil española acaecidos en pequeños pueblos de Castilla. En todos los casos interviene el inspector Ernesto Trevejo. Son obras maestras 'Aguaceroy 'Primavera cruel'. Y, aunque no la he leído, tiene la misma buena pinta la recién publicada tercera entrega de la saga, 'Todos los demonios'.

-La serie de Richard Crompton dedicada al policía de Nairobi, el masái Mollel. La integran, hasta el momento, 'La hora del Dios rojo' y 'Las puertas del infierno'. Narra las vicisitudes de este agente especial que debe investigar redes de policías corruptos y las masacres entre etnias sucedidas tras las elecciones de 2007. Dibuja un mundo africano rico, oscuro, contradictorio, duro e inesperado, aunque esperanzador.

-Las novelas de Joe L. Lansdale, protagonizadas por los amigos Hap (encarcelado por desertar por sus convecciones pacifistas) y Leonard (excombatiente de Vietman, negro y gay). Viven en el profundo sur, trabajando de lo que encuentran. Lo que no les exime de meterse en problemas, la mayoría de los casos, relacionados con mafias. 'Una temporada salvaje' y 'El árbol de las botellas' son los libros traducidos.

-Los libros de César Pérez Gellida. Para mí, uno de los mejores escritores en español del momento. Sus tramas son intrincadas, su narrativa perfecta y sus personajes fabulosos. Sabe envolvernos desde el principio en una tela de araña sin resquicios que nos conducirá, sin pegar ojo, a un final de TNT. 'La suerte del enano', 'Astillas en la piel', 'Sarna con gusto', 'Memento mori', 'Todo lo mejor'...

-Las obras de Alexis Ravelo. El escritor canario es otro de los genios del género negro actual. A una profunda filosofía y cultura, une unos personajes, la mayoría perdedores, a lo Rick de Casablanca. La maldad, corrupción y delincuencia anegan todas sus tramas de gran calado y tensión. Obras maestras: 'La ceguera del cangrejo', 'La estrategia del pequinés', 'Las flores no sangran', 'La última tumba'...

lunes, 27 de diciembre de 2021

'Durante la nevada', de Luis Roso: la menos potente de sus novelas negras

    Las novelas de Luis Roso son de un negro total, en una España gris y oscura. Las tramas son poderosas y los personajes, potentes. 

    Sin embargo, pese a que 'Durante la nevada' es original, interesante y atractiva, carece de la fuerza brutal de 'Primavera cruel' y 'Aguacero'.

    En esta ocasión, un periodista autoexiliado a Burgos en 1978 y una joven que empieza sus primeros pinitos en la información reciben el encargo de su jefe de volver a investigar el crimen de una adolescente en un pequeño pueblo de la Sierra, acaecida en 1968.

    Tras las primeras pesquisas, se produce lo que se llama "una patada al avispero", lo que tendrá dramáticas repercusiones para ambos.

    En estas circunstancias se mezclarán un poderoso constructor vasco, un guardia civil retirado tras un atentado de ETA, un alcalde falangista, un exlegionario metido a sicario, un sindicalista encarcelado...

    Todo ello con el objeto de que no se descubra quién mató a la joven tras regresar a casa en las fiestas del pueblo.

    La narración está muy bien lograda y los personajes también. Pero a la historia le falta garra, aunque hará las delicias de los amantes de la novela negra actual.

miércoles, 18 de abril de 2018

'Aguacero', de Luis Roso: novelón!!!

 
 
    "El sacrificio siempre es en vano -afirmó el anciano-. Eso lo aprendí hace ya mucho. El sacrificio solo sirve como unidad de medida del compromiso que uno adquiere con una determinada persona, o una determinada idea. No se trata de la voluntad de cambiar nada ni de proteger a nadie, sino solo de demostrase a uno mismo dónde llega su lealtad a la causa. Demostrárselo única exclusivamente a uno mismo, sin que importe nada del exterior".

    'Aguacero', de Luis Roso, es una novela redonda, especial, profunda y dura. El protagonista es uno de los mejores de los últimos años. Se llama Ernesto Trevejo y es inspector del Cuerpo Superior de Policía, en 1955, especializado en homicidios (es un personaje tan bueno como Milo Malartel inspector Méndez o el capitán Arturo Andrade).

   "- Ahí demuestra usted sabiduría. Ayer me refirió su mujer lo de su difunto hijo que en paz esté. No todos saben recomponerse después de algo así

      - Bueno, el mundo sigue dando vueltas después de todo. Unos se van antes y otros después, y en lo que estemos aquí hay que tirar para adelante. No queda otra.

      - Ayer escuché algo muy parecido de otro padre como usted que está a punto de afrontar una pérdida semejante. En verdad que hay que tenerles mucho respeto a las personas como ustedes.

    - ¿Qué personas?

    - Los que saben sobreponerse al sufrimiento. No es tan sencillo".  

    De carácter peculiar, algo tarambana, mujeriego y cínico, pero tierno por dentro, como Rick de Casablanca, lo suyo es atrapar delincuentes, sin hacer uso de la tortura malos tratos ni ni malas artes. Además, físicamente es una mezcla entre Humphrey BogartAlbert Camus, aunque tiene solo 35 años.


    Desplazado de su hábitat natural, el Madrid de 'Chicote', de los soplones y los comunistas en la ilegalidad, deberá investigar el brutal asesinato de dos guardias civiles en un pueblo de la Sierra de Madrid.

    Allí, se someterá -siempre a su manera, estoica y burlesca- al cruel capitán de la Guardia Civil, a los poderosos empresarios de la presa, al cura del pueblo y a los extraños habitantes de un lugar remoto que empieza a mancharse con sangre.

    Su forma de ser, de truhán bonachón, pero nada iluso, nos hace disfrutar de un humor entre negro y sarcástico y de unas andanzas cargadas de poder y crítica social. Terribles son algunas escenas en el campamento de obreros andaluces o el comportamiento de la Benemérita en aquella época, en una España mísera, pobre, cobarde, vengativa y traicionera.

    "- Morir significa morir, se acabó lo que se daba, finito. Tampoco hay que graduarse en la Sorbona para saber eso.

       - Ernesto Hemingway, en uno de sus libros que escribió sobre España, puso que le había llamado la atención un dicho de este país: hay que tomar la muerte como si fuera una aspirina. Yo nunca he oído decirlo, y creo que igual fue invención suya, pero me parece que dio en el clavo, que ahí dejó condensado mucho de la manera que tienen ustedes de ser. El humorismo, por un lado, y por otro, el desplante y la naturalidad con que asumen el aspo a la otra vida".

    Pedazo de libro. Uno de los mejores que leí este año 2018. Con una conclusión diferente. Una novela con la que disfrutas a la vez que piensas. Mucha filosofía -de la buena- hay en ella. Es un novelón. Crudo y sin concesiones, donde el poderoso siempre gana.

martes, 27 de marzo de 2018

'Primavera cruel', de Luis Roso: muy buena novela negra, pero menos que 'Aguacero'

    
    Siendo una muy buena novela negra, 'Primavera cruel', de Luis Roso, no alcanza la genialidad de 'Aguacero'. Si esta es de 9,5, la recién publicada segunda aventura del inspector Ernestro Trevejo, en la España franquista, se queda en un 8.

    La investigación, en este caso, se centra en la eliminación, uno por uno, de una célula comunista que empieza junto a la residencia del Generalísimo y extiende sus brazos hacia Barcelona y un pueblo perdido de la montaña leridana.


    Trevejo, acompañado del sobrino del comisario jefe de Homicidios de Madrid, un dandi de buena familia, se introducirán en una trama que implica a ricos, asesinos de la patronal y al inefable Federico Sánchez, histórico dirigente del PCE.

    La fuerza de la historia está en su naturalidad. En que Trevejo no es un héroe -aunque se comporte así, siempre recibe de lo lindo- ni es un malvado. hace su trabajo y punto. No se encarniza contra los enemigos del régimen como sí hacen sus compañeros de la trístemente célebre Brigada Político-Social.

    Él, dentro de su cinismo mezclado con escepticismo e ironía, sigue al pie de la letra lo del 'vive y deja vivir'. Tampoco se vende. Es íntegro, pese a su vida gris y poco complaciente.

    El interés es saber quién está detrás de una cacería a unos jóvenes comunistas y por qué otros actores inconexos, en un principio, se suman al baño de sangre. Muy recomendable. Otra forma de entender y experimentar el universo del thriller.