martes, 17 de enero de 2017

'Balada de la costa Oeste', de Jean-Patrick Manchette: deliciosa y delirante

    Cuando un oficinista se transforma en una bestia de la guerra es que algo pasa. A Georges Gerfaut le ha mirado un tuerto. Después de escapar del hospital tras socorrer en la carretera a un herido de bala, su vida gris y monótona, de vendedor de electrónica, se transforma en una aventura extraordinaria. En la que el pobre recibirá palos a mansalva sin perder la vida y, mucho menos, el sentido del humor.

    Esta delirante sátira de la modernidad tiene como protagonista a un tipo que podría ser el loco sin nombre de Eduardo Mendoza, protagonista de la saga iniciada con 'El misterio de la cripta embrujada' o uno de los extraños personajes que pululan en 'Cien años de soledad'.

    El humor negro, la trama policíaca, la locura que se instala en la mente del aburrido directivo y los más extravagantes personajes empiezan a mostrarse en una 'road movie' sin explicación dónde lo único que vale es que Gerfaut sobreviva tras ser perseguido por dos cómicos sicarios, muy efectivos, sí, pero que pinchan en hueso con nuestro atolondrado ciudadano parisino.


    Los leñadores portugueses, la bipolar Béa, esposa del proscrito atontado oficinista, el cabo Raguse, los asesinos a sueldo patosos Bastien y Carlo, y los revolucionarios sindicalistas borrachuzos forman parte de un mundo particular y extremadamente atractivo creado por el genial Manchette

     Hay momentos cercanos a las películas de Jacques Tati, Totó e, incluso, las de Berlanga, ó de ciertos pasajes de 'Sin noticias de Gurb'. En definitiva, diferente novela negra, genial y muy recomendable.

lunes, 16 de enero de 2017

La mejor novela negra y policíaca del invierno

    -'Falcó', de Arturo Pérez-Reverte. El genial escritor de Cartagena se atreve con la novela negra en la España más cainita.

    Tras las obras maestras que son la saga del capitán Alatriste y libros como 'El asedio', 'El maestro de esgrima' o 'Un día de cólera' llega la historia de un mortífero agente del Servicio Nacional de Información y Operaciones (SNIO), Lorenzo Falcó, al que el Almirante encarga las más complicadas misiones en noviembre de 1936. 

    La maestría de Pérez-Reverte da forma a una trama ágil, cargada de fuerza e intensidad. Se lee de cabo a rabo en unos días para dejarnos sin aliento. Los personajes tienen el sello único, y de calidad, de este perfecto contador de historias.


    -'Un hermoso lugar para morir', de Malla Nunn. Este es un libro imprescindible para los amantes de la novela negra más oscura, dura y crítica. Sucede en la Sudáfrica del reciente apartheid en 1952. 
   
    Un oficial 'inglés' debe investigar en el corazón de la tierra 'afrikaner' (racistas y orgullosos descendientes de holandeses) el asesinato de un comisario blanco. 

    Ambiente cargado y tensión al límite en una historia excelentemente escrita. El oficial Emmanuel Cooper, hijo de inglés y mujer afrikaner, se las verá con los servicios secretos y una sociedad cerrada, clasista y llena de odio. 5 estrellas.


    -'Cuchillo de palo', de César Pérez Gellida. Pérez Gellida tal vez sea uno de los mejores autores de novela negra de la actualidad. 

    Sin con la trilogía 'Versos, canciones y trocitos de carne' dio forma a tres obras maestra del género, con su segunda trilogía 'Refranes, canciones y rastros de carne' se supera a sí mismo. 

    Después de la taquicárdica y misteriosa primera novela de esta segunda saga 'Sarna con gusto', con la segunda 'Cuchillo de palo' da una vuelta de tuerca a la historia épica protagonizada por el atormentado y cascarrabias policía nacional de Valladolid Ramiro Sancho.


    -'El jardín de cartón', de Santiago Álvarez. En esta obra hay de todo, desde unos personajes desquiciados y como salidos de una película de Bogart, hasta ladrilleros poderosos y corruptos que campan a sus anchas por Valencia, pasando por un detective privado, Mejías, que es como un Don Quijote apaleado. 

    Mucha acción, humor y sarcasmo en esta aventura que transcurre en plenas fallas. El cine negro tiene su peso en una obra que recuerda a los mejores libros de Eduardo Mendoza y Carlos Salem

    Nada de lo que ocurre es lo que parece en este relato de perdedores y mascletás.


   -'El peso del alma', de José María Espinar Mesa-Moleses una obra maestra. Reúne lo más clásico de la novela negra con toques de Juan Madrid, Andreu Martín, e, incluso, Eduardo Mendoza. Es soberbia. No en vano fue galardonada con uno de los galardones más prestigiosos del país: XX Premio Getafe Negro 2016.

    "El ser humano rechaza a sus congéneres y desconfía de manera radical de sus semejantes. Por abrumadora mayoría evolutiva solo piensa en sí como individuo. La solidaridad y la tolerancia tienen cimientos de escarcha.  Somos un castillo de fósforos". 

    Es novela negra, pero también es poesía y filosofía en estado puro. Magnífica historia de un escéptico excomisario metido a detective privado, gañán, extravagante, descreído y castigador, a la vez que sentimental, duro, leal y justiciero. Un crápula simpático.

miércoles, 4 de enero de 2017

'El jardín de cartón', de Santiago Álvarez: una gozada

        
    Divertidísima, diferente, con escenas dotadas de la acción más desenfrenada y el humor más surrealista, una obra que se disfruta y goza al mismo tiempo, con una subhistoria entre triste, romántica y trágica.

    "Reconozco que simpatizo con usted -dijo en cuanto pudo-: con todo lo que posee, se dedica a buscar un whisky bicentenario. Si yo poseyera la décima parte de su dinero construiría una máquina para devolver a Bogart a la vida".

    Solo un pero: algunas situaciones en las que me pierdo -no sé quién habla y quién escucha- y algunos momentos en los que lo que se describe apenas interesa. Como si hubiera más paja de la necesaria.


    Bebedor, perdedor, cáustico y caótico Mejías

    "El detective se incorporó en su cama con la frente empapada en sudor. Inmediatamente se arrepintió de haberlo hecho. La cabeza dolía como golpes en un gimnasio de supervillanos. Aún estaba vestido, y sus ropas apestaban a alcohol. Escuchó un maullido ronco sobre su regazo. La gatita se giraba frotando su lomo en el cuerpo de Mejías.

    -Zero, voy a darte un consejo. Jamás compitas con alguien que sea mejor bebedor que tú."

    El protagonista, Vicente Mejías, el negativo de Bogart en 'El halcón maltés', es excelente, un perdedor repleto de rencor, mala leche y borracheras con un punto de ridículo y torpeza. Genial.

    Su ayudante es el Sancho Panza ideal, una mosquita muerta, con aspecto de marimacho, criada en las huertas del interior, con más carácter del que se le presupone. Es la encantadora y magnética Berta, estudiante de periodismo y mujer para todo en el destartalado despacho del inspector Mejías.

    "La tía María le había dicho en muchas ocasiones que debía esforzarse en el camino de la rectitud y la honestidad, no porque se tratara del comportamiento correcto, sino porque la pequeña Berta era un desastre para fingir o para engañar a un tercero. 'Nunca hará carrera como ladrona de panderetas', solía decirle, y tenía razón".

    Los personajes secundarios gozan de un protagonismo más que perfecto. El gitano Manuel y su hijo, Pablito, son el no va más, claves en la escena de desenlace del libro, una de las mejores que he leído en mucho tiempo.

    "Pronto se extendió la fama de un whisky extraordinario y aquellas botella inundaron Perthshire, de aldea en aldea. Hay quien dice que el caldo de Auchnagie de aquellos años confería extrañas cualidades a quien lo bebía: el don de la clarividencia, la fuerza de tres hombres, el orgullo de una reza.

    -La típica borrachera, vamos -interrumpió el detective." 

    Jordi, el periodista trepa, que engatusa a Berta, también me ha conquistado, como la dentista-heroína Eva y su novio, el antirico Adán. La familia de falleros es espectacular.

    Esta novela es una gozada total por la mezcla de misterio, crítica social, reminiscencias de los clásicos de la novela y cine negro (Bogart, Bacall, Edward G. Robinson, James Cagney...), por la doble investigación (la búsqueda de un whisky valenciano legendario del 1800 y quién sabotea la falla del magnate Lloret) y por decenas de detalles magníficos.

    "Los grandes héroes de antaño no necesitaban ser altos ni apolíneos: James Cagney, Edward G. Robinson, Kirk Douglas y el mismísimo Bogie eran paladines discretos, con su fuerza grabada a fuego en el pecho".

    Creo que es una voz más que propia, dotada de una riqueza brutal, con ecos de Carlos Salem y Eduardo Mendoza

    Ahora, a por el primer libro de la saga 'La ciudad de la memoria'. Excelso Santiago Álvarez.

lunes, 2 de enero de 2017

'La señora de la mafia', de Juan Martorell: pierde gas

    'La señora de la mafia', de Juan Martorell, es un libro que empieza con fuerza, pero poco a poco se va desinflando, como un globo de aire vacuo.

    Hay diálogos, sobre todo, entre la protagonista y el jefe de la mafia que son infantiles y poco creíbles.

    Pese a ello, la primera mitad de la obra es interesante. Queremos saber en qué quedará la venganza de la primera jefa mafiosa de una familia de Nueva York.

    Lo peor: los tópicos en la vida de esta especie de 'Cenicienta' del siglo XX.

    Lo mejor: es una novela para pasar el rato, entretenida, pero no es una obra 100% de novela negra.

jueves, 29 de diciembre de 2016

'Cuchillo de palo', de César Pérez Gellida: bestial

    
    Esta es una pedazo de novela negra. Una trama perfecta en la que se dan cita crímenes, espías, drogas, policías, teorías de la conspiración, prostitución y los todopoderosos miembros de la Congregación de los Hombres Puros.

    Una novela con fuerza, ritmo y muchos golpes de efecto. Una historia con tintes negros, negrísimos, sobre las andanzas de un perdido inspector Ramiro Sancho a través de burdeles de Vigo, trata de blancas en Nigeria y misiones suicidas en Budapest.


    Seguido de cerca por ese grupo eterogéneo de simpáticos perdedores integrados por la bipolar Erika Lopategui, el alcohólico y bigotudo inspector islandés Ólafur Olafsson y el arcángel exterminador Uriel.

    En esta segunda entrega de la segunda trilogía de Pérez Gellida, titulada 'Refranes, canciones y rastros de sangre II', hay de todo y cada vez más bueno. Es adictivo el mundo creado por el autor vallisoletano. Está perfectamente escrito y los personajes cuentan con una personalidad y profundidad admirables.

    Qué gozada contar con este escritor, dueño de un mundo propio, especial y turbio, rico en acción, oscuridad, intrigas y repleto de maldad. 

    El objetivo secundario de la búsqueda, el Cartapacio de Minos, sigue en pie. Gozad de la filosofía en forma de refranes del austero, pelirrojo, flaco y bebedor Ramiro Sancho, un personaje de seis estrellas.

    PD: La primera trilogía de Pérez Gellida, titulada 'Versos, canciones y trocitos de carne', integrada por Memento mori, Dies irae y Consummatum est, también es imprescindible.

sábado, 17 de diciembre de 2016

'Así es como se mata', de Mirko Zilahy: le falta alma

    'Así es como se mata', de Mirko Zilahy: no la he acabado. Tiene un inicio que atrapa, sobre todo, por las misteriosas y brutales muertes que se suceden a lo largo de Roma y por lo atractivo del investigador principal, pero a medida que transcurre la trama, esta pierde fuelle e interés.

    Era una de las novelas que más me apetecían leer y me he encontrado con una buena historia que en su último tercio cae como hoja en otoño.

    También me han aburrido y hasta agobiado las eternas reuniones del grupo investigador de choque en el edificio abandonado. Escenas y diálogos sin peso para la historia. Análisis a lo 'Silencio de los corderos' sin salida ni interés. Poses y hablas cotidianas que, según mi criterio, son huecas y de relleno.

    Creo que a este libro, muy bien estructurado y trabajado, le falta alma. Un asesino en serie tiene muy poco de original. Solo saber el motivo de por qué lo hace. Eso sumado al atractivo personaje principal aguantar la historia bastante...hasta que esta deja de ser interesante. 

sábado, 10 de diciembre de 2016

'El peso del alma', de José María Espinar Mesa-Moles: descomunal

    
    "El grupo RUESCA (ruso, escocés y caribeño) surgió por la constancia de la casualidad. Era una tertulia multidisciplinar, una excusa a la realidad, un grupo de opinión enfebrecida, un círculo hermético, una explosión de amigos, una pausa de soledades, un club de libadores (nunca te preocupe cuánto bebes sino con quién bebes). Llevándole la contraria al gran Conrad puedo afirmar que era un conjunto valiente pero no temerario, audaz sin voracidad y osado sin caer en la crueldad".

    Esta es una obra maestra. Reúne lo más clásico de la novela negra con toques de Juan Madrid, Andreu Martín, e, incluso, Eduardo Mendoza. Es soberbia. No en vano fue galardonada con uno de los galardones más prestigiosos del país: XX Premio Getafe Negro 2016.

    "El ser humano rechaza a sus congéneres y desconfía de manera radical de sus semejantes. Por abrumadora mayoría evolutiva solo piensa en sí como individuo. La solidaridad y la tolerancia tienen cimientos de escarcha.  Somos un castillo de fósforos". 

    'El peso del alma' es novela negra, pero también es poesía y filosofía en estado puro. Magnífica historia de un escéptico excomisario metido a detective privado, gañán, extravagante, descreído y castigador, a la vez que sentimental, duro, leal y justiciero. Un crápula simpático.

    "Fui sin desviarme hacia la secretaria del gimnasio. Allí un policía interrogaba a una chica joven. Era de un basto provocado, de una vulgaridad que denotaba pertenencia miliciana a la clase suburbial. Rubia teñida, azogada como una geisha, con piercing en nariz y lengua. Llevaba una camiseta de tirantes que permitía ver sus tatuajes de simbología oriental (es curioso el desprecio de los analfabetos hacia su propia cultura). Pantalón de chándal y tacones. Rumiaba un chicle. Su fenotipo desbordaba desapego por la evolución". 

    Milton Vértebra deberá investigar quién quiere asesinar al prestigioso neurocirujano Luis Corral, amigo de la infancia -del que todos se burlaban en el colegio-, días antes de que este revele al mundo la existencia de un secreto millones de años perseguido e imposible de desentrañar.

    "Con gusto entraría en sus viviendas y las azotaría, ¡qué vidas desaprovechadas, barnizadas de rencor! El marujeo desprestigia a dignidad humana, desconcha el respeto hacia el prójimo. Siento repulsa por esas zorras de pelo canoso que, rebosadas por la insatisfacción, escupen veneno a cada oportunidad".

    A partir de allí, se cruzarán en escena los amigos extravagantes y escépticos de Vértebra, su primo y glorioso escritor, sus decenas de ligues, sus borracheras interminables en el bar Airiños do Miño con un grupo de seres desfasados y correosos, su descenso a los infiernos...

    "Hay cosas que no se deben ni pensar, porque entonces el hombre se transforma en monstruo. Soy débil pero no depravado, soy pecador pero no demonio, soy un marinero que no un pirata. Soy águila, no cuervo".

    Todo ello envuelto en frases de Marañón, Heidegger, T.E. Lawrence, Teresa de Calcuta, Kahlil Gibran, Séneca, Sinclair Lewis... En una aventura de aires épicos, en una guerra contra el mal, escenificado en un asesino en serie que extrae los cerebros de sus víctimas...

    "-Sí, me restan tres años. Mi única motivación en esta perra es viajar a Santo Domingo y morir allá rodeado de bellas mujeres del color del ébano".

    También hay cierto romanticismo y escenas de lo más surrealistas. Es una historia brutal, sin concesiones, muy negra y tremendamente bien escrita. Cargada de fondo filosófico y mucha sabiduría. Es imprescindible.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

'El carbonero', de Carlos Soto Femenía: cruel y descarnada

"A raíz de los detalles de los que el buhonero me dio cuenta a continuación, Massutí resultó ser, más que un individuo poco recomendable, un ejemplar de la peor calaña. Mallorca, a causa de su insularidad, nunca había sido territorio fértil para los excesos. Una isla cerca a sus habitantes y les pone nombre. Todos se conocen. Por tanto, descollar, en cualquier sentido, solía ser sinónimo de imprudencia.

    Durante las primeras décadas de siglo, el contrabando unió a todos los habitantes de la isla, quien no recurrió a él para vender, lo hizo para comprar. Surgieron redes de distribución fabulosas. Se creó un sistema nervioso. Pero nadie osó levantar la cabeza por encima de las del resto. En Mallorca se delinquía en común, y para que el delito fuera común, debían omitirse los extremos. Y también, por encima de todo, debía haber silencio".

    Este es un libro que está perfectamente escrito. Con una prosa cargada de magia. Nos transporta a las montañas de Mallorca en las primeras décadas del siglo XX. Es una historia de venganzas en un ambiente de 'senyors' y 'pagesos' en una 'possessió' cerca de Caimari.

    "Allí acudían los contrabandistas a retirar los bultos, de noche, a pie, ya que había que desplazarse por caminos impracticables, recorriendo a veces una treintena de kilómetros. Para hacerlo solo se servían de una especie de arnés, el 'pitral', que se ceñía a la frente, reposaba la carga en la espalda y dejaba los brazos libres para sortear los obstáculos o acometer escaladas. Todo se hacía en silencio, en la oscuridad. Sin descollar. Al estilo mallorquín".

 
    Es como si 'Bearn o la sala de las muñecas', de Llorenç Villalonga, se tiñera de sangre y crueldad innecesaria.

    El crimen brutal de la madre del protagonista, Marc, buscará respuesta siete años después de la mano de este carbonero joven. Contrabando, drogas, sicarios y malas personas se unirán en un relato con épica, enraizado en el acervo más antiguo del ser mallorquín.

    "Discreción y silencio. Así había sido siempre en la isla, para bien o para mal, hasta que llegaron los delincuentes de fuera.

       Massutí -el mallorquín era el padre- era de los de fuera. Y los de fuera no entendían, o no querían entender, cómo funcionaban las cosas aquí. Joan March, otro mallorquín, visionario, sin escrúpupulos y de una ambición desmedida, explicaba que los únicos problemas que surgían en la isla eran los creados por los que hablaban de más. También tenía un lema: 'Cada día nace un tonto, solo hay que encontrarlo'".

    La descripción de una Isla que no existe, engullida por el turismo, en sus espacios más duros y oscuros, es perfecta. El amor y el sexo también ocupan -o sobrevuelan- este atípico libro de novela negra. Mallorca es como Sicilia, a otro nivel, pero con la misma crueldad.

    Un libro que en ciertar escenas es tan duro como 'Reservoir dogs' y en otras recuerda al realismo mágico latinoamericano. Muy recomendable por su poder narrativo y por la historia que nunca nos deja atisbar cómo acabará. Misterio y muerte en la Serra de Tramuntana.

martes, 29 de noviembre de 2016

'Falcó', de Pérez-Reverte: Alatriste en la Guerra Civil

    
    De 'Falcó', la inmersión de Arturo Pérez-Reverte, en la novela policíaca -o más bien negra-, me queda un sabor bastante bueno. Aunque esperaba otro final. 

    Tal vez acaba como lo hace porque habrá nuevas aventuras del agente del espionaje español Lorenzo Falcó, especializado en infiltrase tras las líneas enemigas.

Alatriste en la Guerra Civil

    Falcó, hijo de terrateniente, tarambana, ligón, dandi y sin escrúpulos -hasta que el sentimiento aflora, como en Bogart al final de 'Casablanca'- es una especie de capitán Alatriste del siglo XX. Un agente secreto al servicio de la República en 1931 y de Franco en 1936.

    En esta ocasión, noviembre de 1936, debe desplazarse a territorio enemigo para intentar rescatar a José Antonio Primo de Rivera, encerrado por los republicanos en la cárcel de Alicante.

    A partir de aquí, las aventuras se suceden como en una novela de espías de John le Carré. Previamente, asistimos al ambiente que se vive en Burgos, capital del Movimiento levantado contra el gobierno legítimo, donde menudean los 'héroes' de retaguardia, fanfarrones que dan paseos a los presos 'rojos'. Luego, vemos que los mismo sucede en suelo de la República.

    Falcó es un tipo sin principios, más que los suyos, bragado y duro, al que se encomienda una misión casi suicida, en la que se mezcla la marina nazi y los servicios secretos soviéticos.

    En definitiva, una obra que se lee de un tirón, que atrapa, y posee el sello de calidad superior de un genio de la literatura como es Pérez-Reverte. Más que recomendable.

viernes, 25 de noviembre de 2016

'El peso de los muertos', de Víctor del Árbol: la maldad más absoluta

    
    'El peso de los muertos', de Víctor del Árbol, es una novela negra intensa, dotada de misterio y de unos personajes entre lunáticos, sonadores y como salidos de un libro de realismo mágico.

    La intriga domina toda la obra, a la vez que deja paso a la maldad más absoluta. El capitán de regulares, luego inspector de la Brigada Político-Social y comisario poco antes de la muerte de Franco es uno de los personajes más malvados que he hallado en obra alguna. 

    El 'moro' Ulises personifica la depravación más absoluta. Pena, mezclada con repulsión, produce la figura del regular y luego psiquiátra Nahúm Márquez, lo mismo que Amalia, la esposa del general Quiroga, una 'femme fatale' de las de libro.

    La protagonista principal es Lucía, que regresa a España en octubre de 1975 tras 30 años de exilio en Viena. La acompaña su marido Andrés que de primeras se buscará problemas al apoyar a estudiantes comunistas.

    Octavio Cruz es otra pieza de este eficaz engranaje de la búsqueda de la verdad y de una venganza pobre, vieja y desvalida. Otro ser atormentado y mezquino con un punto de sorpresa final.

    Este es un pedazo de libro con una atmósfera deprimente, donde los perdedores la dominan y donde la verdad a veces es mentira y otras no importa.

    Buenísima obra. Muy recomendable. Hoja tras hojas se devora en busca de más y de las respuestas planteadas al principio. Solo un pero: hay pasajes en los que sobra cierta paja literaria. Aunque es un pero liviano comparado con esta genial, absorbente e impactante obra.