viernes, 20 de marzo de 2015

'Peores maneras de morir', de González Ledesma: obra maestra con la última aparición del inspector Méndez

    
    "-Amigo mío, con la misma educación que usted, le voy a informar de dos cosas.

    -Dígalas. Me muero de impaciencia.

    -La primera es que llevo un arma no reglamentaria. Es un Colt 1912. En la primera guerra mundial lo empleaban para cambiar las paredes de sitio.

La sonrisa del japonés se fue helando. No le había gustado el tono de Méndez. Pero, fingiendo indiferencia, preguntó:

-¿Cuál es la segunda cosa?

-Tiene usted un huevo izquierdo muy bien colocado. Con esos pantalones tan estrechos, destaca muy bien. Si le clavo un cañonazo en el centro exacto me habrá alegrado el día".


Palabra de Méndez, un Ricks en Barcelona

    La última aparición del inspector Méndez es una maravilla. Bonita y más que rica herencia del genio de la novela negra Francisco González Ledesma. 

    'Peores maneras de morir' es una obra maestra en miniatura. El adiós de un mundo ya olvidado, escondido bajo las avenidas de nuevo cuño y los bares de diseño. 

    "Después de todo era normal. Después de todo, en este país la caridad siempre ha llegado donde no llega la justicia"     

    "Seguramente la izquierda había dado grandes libertades, pero había quitado todas las pequeñas libertades, incluso la de fumar. Sin mujeres y sin tabaco se vive más, años según el Boletín Oficial. Claro que esto lo pensaba Méndez porque no respetaba nada, y menos la virtud"

    "No sé si lo ha pensado, Méndez, pero cuanto más cruel es la humanidad más falta hace la mentira de un poeta"


    El inspector Méndez nos abandona harto de sus jefes, de sus compañeros, de los políticos y de la Barcelona más Parque Temático para guiris que ciudad auténtica.

    En esta novela hay varios momentos sublimes como la pelea del viejo inspector con un mafioso profesional del sumo o la venganza de una joven ucraniana contra sus captores.

"Méndez entró en un bar de aspecto siniestro al que solo se atrevían a acceder los clientes con instinto suicida. Se snetó en la barra y pidió algo con el suficiente alcohol para neuralizar el universo protozoario del vaso.

    Charló con algunos habituales del local y sacó algunas conclusiones de gran calado cultural: que las prostitutas que ejercían en la zona lucía cada vez las caderas más anchas, que sus clientes tenían los hombros más estrechos y que la relación puta-cliente había perdido el encanto de otras épocas, conviertiéndose en algo similar a pedir un menú en un McDonald's"

    El sexo, el amor, la religión, los pobres, las putas, la muerte no dejan de librar sus batallas contra el paso del tiempo y los bares infectos en los que Méndez se toma sus copas de puro alcohol para matar las bacterias de los sucios vasos de cristal.

    Nostalgia y escepticismo, además de crímenes por todos lados, trufan esta genialidad del inimitable Ledesma.


    "-Oiga, usted es... Bueno, quiero decir que no parece un policía como los otros.

-Quizá es que no lo soy. Y como supongo que preguntará por mí, me permito anticiparle lo que le dirán: soy un viejo polizonte que según mis compañeros ya debería estar retirado, sigo los casos a mi manera, vivo rodeado de libros, doy de comer a los animales extraviados y conversación a las mujeres perdidas, soy experto en vinos baratos y cliente de bares vigilados por la sanidad pública (...) No me fio de las damas porque he conocido pocas, y supongo que ninguna dama se fía de mí. (...) Nunca he traicionado a nadie, y como es la última virtud que me queda, no quiero perderla"

    Una de las mejores autodefiniciones del inspector Méndez, el perdedor, el heterodoxo, el inmisericorde, el nostálgico, el piadoso...

sábado, 14 de marzo de 2015

'On mai no creix l'herba': bona novel-la negra sense aconseguir la perfecció de 'El país dels crepuscles'

    'On mai no creix l'herba' és un més que digne llibre de literatura negra, adornar per cops còmics, que es llegeix amb fruïció, una rialla a la cara i els nervis típics dels bons thrillers.

    Emperò no aconsegueix la tensión narrativa i la inquietud que transmet la genial 'El país dels crepuscles' i la bogeria més estrafolària de 'Les mans del drac', dues de les novel-les de crims més perfectes de Sebastià Bennasar.

    En aquest cas són varies les històries que es desenvolupen al mateix temps, com si la intensitat de lo negre fos proporcional a les trames. I no és així. Queda poc creïble l'aventura dels nazis que volen segrestar la Moreneta i, en canvi, és molt bona i poderosa la que té a veure amb la banda criminal de la Verneda.

    Així mateix, la trama de l'assassí d'homes del temps barreja la sang amb la paròdia, essent aquesta darrera la que perd, guanyant la vessant més barroera, la primera, que sense humor hagués sigut més poderosa i creïble.

    En definitiva, un bon llibre, bona mostra de la millor literatura de crims en català que, potser, sembla escrita massa aviat, i que hagués pogut ser més perfecta. Però llegir-ho val la pena.

sábado, 7 de marzo de 2015

'Total Khéops' (caos total), de Jean-Claude Izzo: desencanto y muerte en Marsella

    "Los días hermosos solo existen bajo la aurora. No debería haberlo olvidado. Los amaneceres no son más que el espejismo de la belleza del mundo. Cuando el mundo abre los ojos, la realidad recobra sus derechos. Y nos volvemos a encontrar con la porquería"

    Fabio Montale es un policía atípico: le gusta la cocina, la pesca y las mujeres, pero en lugar de apalear y reprimir inmigrantes en los alrededores de Marsella, se dedica a mediar para evitar eclosiones sociales multirraciales. Y eso no está bien visto en un cuerpo policial con muchos elementos cercanos al Frente Nacional.

    "Todo se derrumbaba. Había vivido estos últimos años con tranquilidad e indiferencia. Como ausente del mundo. Nada me afectaba demasiado. Los viejos amigos que ya no me llamaban. Las mujeres que me abandonaban. Los sueños y mis iras los había puesto en cuarentena. Envejecía sin desear nada ya. Sin pasión. Follaba con putas. Y la felicidad estaba en la punta de una caña de pescar"

    Montale, hijo de inmigrantes, amigo de delincuentes de juventud, observa la vida con escepticismo y desencanto. Intenta poner su granito de arena en la mejora de la sociedad, pero su mano no está incorrupta. Sus faltas son tan graves como su virtud. Es hijo de un tiempo de muerte, sangre, odio, mafia, drogas y corrupción.

    "Los bares estaban a tope de 'mias', Chulos, trapicheros. Martínez el facha, vaya. Se pasaban el día en la barra, bebiendo Ricard. Y algún día hasta trabajaban.

    Éste debía de llevar un Renautl 12 lleno de faros, un rótulo en el cristal de delante con 'Christian & Vanessa', peluches colgando por todas partes y volante de leopardo"


    El policía deberá luchar contra la poderosa mafia marsellesa, la extrema derecha, los policías vendidos y sus propios demonios, que son muchos y muy variados. Deberá vengar a su amigo de la infancia asesinado por sus propios compañeros de uniforme y descubrir a los responsables de la brutal muerte y violación de una universitaria, hija de un buen amigo árabe.

    Montale e Izzo: descarnada visión social, sabor a novela negra de alto voltaje, clásico libro criminal con corazón, sentimiento y vísceras. Una bomba.      

lunes, 2 de marzo de 2015

González Ledesma, maestro de la novela negra, se marcha junto al cascarrabias de Méndez

    El maestro de la novela negra española Francisco González Ledesma, el mejor escritor de lo policiaco, junto a Andreu Martín y Juan Madrid, ha muerto

    Pero nos deja a su figura cumbre, el escéptico -y ya decrépito- inspector Méndez, un agente a la vieja usanza, más amigo de los quinquis que de los señores encorbatados.

    González Ledesma ganó el Premio Planeta cuando este galardón aún no se había prostituido en nombre de la 'pela'. Y lo hizo con una novela negra negrísima, una obra más que maestra: 'Crónica sentimental en rojo' (1984).

    Los oscuros y a la vez genuinos barrios Chino y Gótico de Barcelona son los protagonistas de las andanzas de Méndez, peculiar y diferente investigador de la policía, con un afiliado don de supervivencia, un claro instinto de protección de los más débiles y un coraje a prueba de hipócritas, arribistas y mentecatos.

    Las geniales 'Una novela de barrio', 'Expediente Barcelona', 'Las calles de nuestros padres', 'Historia de un Dios en una esquina' y 'El pecado o algo parecido' son solo alguno de los regalos desinteresados de este genio de la literatura en castellano. 

    Gracias por tantas delicias y buenos momentos pasados junto al extravagante Méndez. Gracias por todo, maestro.

sábado, 21 de febrero de 2015

'Chourmo', de Jean-Claude Izzo: sabor a novela negra de cinco estrellas

    'Chourmo', de Jean-Claude Izzo, es una auténtica novela negra clásica, con aroma a las mejores obras de Hammett, Chandler, MacDonald o William MacIlvanney
    
    Aunque el estilo de su protagonista, el expolicía Fabio Montale, hijo de italiano, nacido en Marsella, es comparable a Pepe Carvalho, del maestro Manuel Vázquez-Montalbán, o a Salvo Montalbano, del más que maestro Andrea Camilleri.

    En sus libros sobre Montale, Izzo, hijo a su vez de italiano y española, toma Marsella, su cocina y bebida como otro de los protagonistas principales. A pesar de que la trama se desarrolla a mediados de los años 90, surge el aroma a la tradicional novela negra estadounidense de Jim Thompson y los oscuros años 20 y 30. No en vano, podría ser una adaptación de 'Cosecha roja'.

    La mafia, los integristas islámicos, el lumpen marselles, la droga, los gitanos, los policías corruptos y un descreído, a la vez que tierno e implacable Montale, hacen las delicias de los verdaderos amantes de la serie negra con más solera. 

    Una delicia para los siete sentidos, un golpe al corazón, un hachazo a los sentimientos y un canto a la pureza y a la dignidad. Todo ello entre un saco de basura y unos espacios infectos dominadas por lo más bajo de la ralea humana. Gloriosa obra.

martes, 10 de febrero de 2015

'Los fresones rojos', de Esteban Navarro: una novela negra ligera

    
    'Los fresones rojos', de Esteban Navarro, es una novela negra y policiaca ligera. Se lee en un pis pas, entra como un yogur suave y cremoso, se paladea en un breve lapso de tiempo y se degusta como esa cerveza lager de toda la vida.

    Más que el enigma, lo importante en este libro es el personaje, un gris y mediocre -en teoría- policía nacional, anodino y aburrido que se transforma en un investigador de primera por las circunstancias y porque lleva una flor en sus partes.

    No es una novela potente, sucia, barriobajera y destripadora, pero es una novela con destellos de buena literatura, con escenas que dejan huella, personajes intensos y momentos sublimes. Aunque, a mi entender, le faltaría más mala leche.

    Se lee con deleite, interés y sin poder despegarte del papel. Otro punto de vista en la novela negra patria. Se disfruta y se pasa un buen rato. Moisés Guzmán es un antihéroe, un anti Sam Spade, un hombre tranquilo en un mundo cada vez más loco. 

domingo, 8 de febrero de 2015

'Ofrenda a la tormenta', de Dolores Redondo: tan absorbente como 'El guardián invisible'

 
    Esta trilogía es tan potente como la de Pérez Gellida. En el caso de Dolores Redondo, los tres libros de la saga del Baztán, aúnan novela negra, con fantástica y hasta de terror.

    El mundo surrealista del valle navarro repleto de asesinatos, odios, satanismo y seres mitológicos hace las delicias de los amantes de la narrativa con gancho y cargada de suspense.

    La protagonista, la inspectora Amaia Salazar, de la Policía Foral, es todo un descubrimiento, junto a sus compañeros, a su confidente del FBI, a su familia, al juez estrella Markina... 

    Sin embargo, aunque he devorado este libro sin poderlo soltar hasta alcanzar el final, desde las primeras páginas sospeché de quien era el malo malísimo y eché en falta un mayor protagonismo de los seres legendarios: sobre todo, del basajaun.

    En definitiva: 'El guardián invisible', 'Legado en los huesos' y 'Ofrenda a la tormenta' son un gustazo, un deleite para los seis sentidos y una gozada absoluta. Inquietantes y desconcertantes, las novelas se devoran.

martes, 3 de febrero de 2015

'Cien años de perdón', de Claudio Cerdán: no todos podemos ser Eduardo Mendoza

    Lástima que un libro con un inicio trepidante y un personaje en principio atractivo y oscuro se convierta, poco a poco, en un esperpento de novela que no es negra ni es cómica, un objetivo que dista mucho de conseguirse y que está en manos de unos -y escasos- elegidos: Eduardo Mendoza y, tal vez, Carlos Salem.

    Porque una vez introducidos en la trama, los personajes y las situaciones que al inicio de la historia nos parecen atractivas, divertidas y originales se transforman en una sucesión de escenas más bien repetitivas, sin alma, sin sentido y sin gracia. 

    Es como un cúmulo de acciones mecánicas, una detrás de la otra, como quien suma o cuenta ovejas: le falta fuerza, originalidad, subyugar al lector... Por ello se pierde en el interés en un detective que de oscuro para a ser ridículo, que de duro pasa a ser un alma en pena... y a una situación que pierde todo interés por previsible y gris.

    Y lo siento por Claudio Cerdán y porque el tema prometía, pero no todos podemos ser Eduardo Mendoza.

lunes, 26 de enero de 2015

'Laidlaw', de William MacIlvanney: negra negrísima

   “Le parecía que su naturaleza renacía como una acumulación de paradojas. Era un hombre potencialmente violento que odiaba la violencia, un defensor de la fidelidad que era infiel, un hombre activo que anhelaba la comprensión. 

    Estuvo tentado de abrir el cajón donde guardaba los libros de Kierkegaard, Camus y Unamuno como si fuera una provisión encubierta de alcohol. En su lugar lanzó un suspiro y empezó a ordenar los papeles que tenía sobre el escritorio. No sabía hacer otra cosa que habitar en las paradojas”.

    'Laidlaw', de William MacIlvanney está en la línea negra negrísima de Jim Thompson. No en vano, es el precursor de John Rebus, criatura inmortal, inolvidable e inigualable del 'hijo' de MacIlvanney, el gran Ian Rankin. 

    "Hablabas de hombres duros. Yo te voy a enseñar lo que es duro. Cuando éste está de mal humor, tienes que llamar al Ejército".

    Sin embargo, a mí no me ha enganchado, pese a su indiscutible calidad, tal vez porque su estilo es el de finales de los 70: denso, trabajado, filosófico, sucio... que requiere de un sobresfuerzo para entender tan alambicada trama, diálogos y personajes. 

    "¿Qué te parece esto como contragolpe? Hijo, llevas las de perder de dos maneras. Si no dejas de jugar a Jack el Destripador, te quitaré ese abridor de cartas y te lo meteré por el recto. Después te llevaré preso en una ambulancia. Dile que salga de su madriguera".

    Aquí no interesa el enigma, desde el principio se sabe quién es el malo y lo que ha hecho. Aquí interesan los personajes, sus traumas, sus debilidades y la rabia que subyace en todos sus actos.

    El inspector Jack Laidlaw es como Rebus, un verso suelto en el panorama de la Policía de Glasgow de finales de los 70: una persona complicada, soñadora, dura y sencilla, dócil e intrincada, que debe capear constantemente un entorno típico de la época, en la que la mayor crisis británica cayó sobre sus grises ciudadanos.

    "¡Eh! -exclamó Laidlaw con la mano en alto y se paró el tráfico. Se inclinó sobre el escritorio-: Soy un policía, señor Lawson, no una saca de correos. Usted pone su filosofía de la vida en una postal y la envía donde quiera. Pero no me la dé a mí".

    Los bajos fondos de la capital de Escocia añaden una suciedad en blanco y negro a una historia llena de aristas y de frases y diálogos inigualables. Como si un escritor de enorme calidad se hubiera rebajado a crear novela policiaca con los mimbres del 'Ulises' de Joyce.

    "Mira -dijo-, lo que quiero decir es que la monstruosidad está hecha de falsa finura, No tienes una sin la otra. No hay hadas ni monstruos. Solo personas. ¿Sabes qué es el horror de este tipo de crímenes? Es el impuesto que pagamos por la irrealidad en que elegimos vivir. Es miedo a nosotros mismos".

martes, 20 de enero de 2015

'Los amantes de Hiroshima', de Toni Hill: pierde gas en comparación con 'El verano de los juguetes muertos' y 'Los buenos suicidas'

   
    No es tan buena como las dos anteriores, aunque se disfruta. Parece que las andanzas del inspector porteño de los mossos de esquadra Héctor Salgado han perdido fuelle. 

    Pero es que era muy complicado que Toni Hill alcanzara el excelso nivel, asfixiante e impactante, de 'El verano de los juguetes muertos' y 'Los buenos suicidas'.

    Las subtramas continúan en buena forma y los personajes secundarios no dejan de sorprender, aunque hay ciertos pasajes descriptivos que sobran, que no aportan nada a la narración y solo la ralentizan.

    Eso sí, la tensión por llegar a la resolución del enigma (¿quién asesinó salvajemente siete años atrás a los amantes?) se mantiene durante toda la novela. Y el resultado es más que inesperado.

    Definitivamente, un muy buen sabor de boca y unos nervios a flor de piel, de los sanos, de los que nos hacen saber que estamos vivos. Genial Toni Hill.

miércoles, 14 de enero de 2015

'Un mundo peor', de Claudio Cerdán: ágil, interesante, llamativo, pero con un desenlace poco original

 
    'Un mundo peor', de Claudio Cerdán, es un libro simpático, ágil, fácil de leer, que se devora, que provoca sensaciones, que funciona como novela negra, pero que tiene un final aburrido, no por lo que pasa en sí, que es interesante, sino porque la explicación a uno de los principales enigmas es vía sucesos aparecidos en las noticias. 

Es decir, ya se conoce, ya se sabe y no aporta ninguna originalidad a la trama.

    Por otra parte, los gags, a modo de humor del absurdo con toques de cutrez ibérica, llegan. A veces el protagonista recuerda a uno de esos desvalidos descerebrados del universo Salem.

    Me he tirado por el suelo de la risa cuando visita su antro de cabecera donde el legionario y el dueño del 'bar más sucio de Alicante' despliegan una filosofía a prueba de berberechos putrefactos.

    En otras fases, el expolicía traumatizado con problemas personales y peleado con el alcohol (de tanto que le gusta) nos traslada a los detectives privados de Dashiell Hammett o de Raymond Chandler.

    Una muy buena obra, a la que le sobra el desenlace principal por poco original. La novela, eso sí, muy recomendable y totalmente recomendada.

martes, 13 de enero de 2015

'La llave maestra', de Masako Togawa: esto no es novela negra, esto te duerme

    Bien es verdad que el libro está más que bien escrito. Pero pertenece a una civilización que vive en el campo con los biorritmos de un monje budista. 

    Y la novela negra es acción, suciedad, oscuridad, sangre, vísceras... Por lo tanto, por favor, que 'La llave maestra', de Masako Togawa, no aparezca entre los libros policíacos.

    La edición que tengo en mi poder pertenece a la colección 'Tiempos modernos' de Ediciones B del Grupo Z. Antes estaba dentro de la colección 'Cosecha roja' en claro homenaje a la novela criminal. 
   
    Lo que era absurdo ya que en 70 páginas (la paciencia no me dio para más en esta trama de asuntos intrascendentes) hay un muerto muy raro, un travesti que no lo es, un edificio en el que solo viven mujeres y si eres hombre te cuelgan un cartel de visita, y una obra para desplazar las viviendas 150 metros a la derecha o izquierda. Qué más da.

    Eso sí, las conserjes están cojas o medio locas y una mujer muy mayor come raspas de pescado porque el médico le dijo que eso era bueno para solucionar su rotura de cadera.

    Lo siento, pero no puedo con el ritmo monacal y las historias surrealistas -pero al estilo más aburrido posible- de esta novela. Que, por cierto, sé que tiene muchos y muy fieles seguidores.   

miércoles, 7 de enero de 2015

'El arte de matar dragones', de Ignacio del Valle: menos que 'Silencio en la nieve' y 'Los demonios de Berlín'

    'El arte de matar dragones', de Ignacio del Valle, es la primera obra protagonizada por el investigador del Ejército y teniente Arturo Andrade

    En ésta se reúnen todas las poderosas razones que harán de Andrade un personaje antológico, aunque en dosis menores y a veces poco impactantes.

    La primera de la saga envuelve y atrapa, pero en menor medida que la magistral segunda parte 'Silencio en la nieve' (titulada originalmente 'El tiempo de los emperadores extraños', más poético y sugerente); y que la casi obra maestra, y tercera parte, 'Los demonios de Berlín'. 

    Hace ya un año, Del Valle anunció una cuarta entrega con Andrade investigando en la posguerra española tras haber sobrevivido al frente ruso, enrolado en la División Azul, y a la caída de Berlín, luchando con las SS.
  
    'El arte de matar dragones' entremezcla asesinatos, con robo de obras del Museo del Prado, con redes de espías, prostitutas, paseos, mentiras, miseria, etc., convirtiendo ya al romántico y torturado teniente en un antihéroe, férreo y sagaz.

    Como aperitivo a las majestuosas segunda y tercera parte de la saga del investigador militar 'bellotero' Arturo Andrade, vale la pena y mucho. Se disfruta, se goza y se siente.

viernes, 2 de enero de 2015

'Los demonios de Berlín, de Ignacio del Valle: electrizante, roza la perfección

 
    Esta es una novela que marca. Atrapa desde el principio. Hace sufrir, meterte hasta el fondo, en una trama envolvente y poderosa. 'Los demonios de Berlín', de Ignacio del Valle, es una obra maestra del thriller, de la novela negra, ambientada en el hundimiento nazi durante la II Guerra Mundial.

    Después de la colosal 'El tiempo de los emperadores extraños' (o 'Silencio en la nieve', como se la tituló tras la película de Gerardo Herrero, Juan Diego Botto y Carmelo Gómez), llegó este drama policial trufado de enigmas, guerra, muerte y traiciones cuyo telón de fondo es Berlín en abril de 1945, una semana antes de su toma por el Ejército Rojo.

    Entre tanta podredumbre, el teniente Arturo Andradre, divisionario y legionario azul, investiga junto a las SS el asesinato de un científico nazi impulsor de la bomba atómica alemana.

Como Martin Bora, de Ben Pastor


    Andrade, excombatiente de Leningrado, vivirá mil y una peripecias en una ciudad devastada junto a otros personajes perfectamente construidos como el comisario de la Kripo, Hans Krappe; el implacable capitán de las SS Friedrich Möbius; el sanguinario Fanjul, falangista y jefe del espionaje español en la capital del Reich, y el 'guripa' Francisco Ramírez, alias 'Manolete'. 

    El humor negro, típicamente español, trufa las acciones más duras de la obra, dejando un regusto cañí, como el que aportan Ninfo y Saladino, otros excombatiente de la División Azul, ahora enrolados en el ejército teutón.

    La novela destaca por el amplísimo tratamiento psicológico de todos los personajes, su profundidad intelectual y de pensamiento, por el estudio filosófico de la guerra, por la brutalidad de las acciones en ese momento de hundimiento total, y por la acción desmesurada junto al enigma que hay que desarbolar.

    Aventuras, acción, amor y dosis de negrura hacen de este libro una obra maestra de disfrute asegurado. Arturo Andrade es uno de los mejores y más intensos personajes de la novela policiaca española actual. Un comandante Martin Bora, creado por Ben Pastor, hispano.

lunes, 29 de diciembre de 2014

'Yo fui Johnny Thunders', de Carlos Zanón: bestial

 
    Pocas novelas negras hay en la actualidad tan crudas y sin concesiones como 'Yo fui Johnny Thunders', de Carlos Zanón, una obra bestial, intensa, dura y que se te mete bajo la piel.

    En esta historia de perdedores de barrio, se mezcla la falsa épica del rock con las drogas, el incesto, los pequeños capos, la muerte y el odio más feroces.

    El protagonista es el prototipo de ser despreciable que se aprovecha de los demás y hace la vida imposible a todos los que se le acercan. Es un depredador de tercera fila, aunque capaz de provocar el daño más absoluto (y de recibirlo).

    Los personajes, sin ilusión, sin presente ni futuro, grises, perdidos, acabados, me recuerdan a los que Francisco Casavella creó en 'El triunfo', un canto a la sordidez y a los bajos fondos del Raval más infame.

    Este novelón de Carlos Zanón merece ser considerado la mejor novela negra en español de este año, equiparable, a mi parecer, con la también bestial y rompe entrañas 'Sesenta kilos' de Ramón Palomar.

    Es una road movie barcelonesa que viaja por pisos de yonquis en el Centro, Horta, Guinardó, la playa del Prat, la Sagrega, Sant Andreu y demás espacios prototipo del obrero y del joven rebelde catalán.

    Al principio y al final de la obra Zanón demuestra su erudición sobre el mundo del rock'n'roll condal recordando a personajes destacados en la Barcelona más rocker de los años 80 y 90. Como no, Loquillo es una de las estrellas invitadas junto a Jaume Fàbregas-John Milner, difundo líder de los Centuriones.

    Al final, pese a tanta fealdad, siempre hay un lugar para la esperanza.